sábado, 10 de marzo de 2007

El comedor de estrellas



He aquí que soy poeta
y mi oficio es arder

-EFRAÍN BARTOLOMÉ-


Llevaba muchos días sin adentrarme en esta senda.
No quería seguir, por el momento, hablando sobre mí o editando cosas mías, y he estado todo este tiempo dudando sobre con qué texto o qué poemas podría inaugurar en este blog una nueva sección en la que dar entrada a aquellos poetas y escritores que a lo largo de mi vida me han tocado verdaderamente el alma. Pero hoy he visto el cielo abierto. Gracias a un amigo ha caído en mis manos El ser que somos, una antología del poeta mexicano Efraín Bartolomé, preparada por él mismo y publicada por la editorial Renacimiento en septiembre de 2006, que he devorado de arriba abajo y sin pestañear.

A Efraín Bartolomé hemos tenido la suerte de tenerlo en Murcia,
gracias a la gestión de un gran amigo suyo, el poeta Eloy Sánchez Rosillo -quien lo había conocido en México en 1999-, en un par de ocasiones, cuando su obra era aún escasamente conocida en nuestra península: la primera, en una lectura programada por el Museo Ramón Gaya el 28 de octubre de 2002; la segunda, tres años después -el 21 de octubre de 2005- en un recital privado para los alumnos de Eloy en su aula de la Facultad de Letras, al que tuve el privilegio de asistir, invitado por éste, junto a un reducido grupo de amigos y poetas. Escuchar de viva voz a Efraín Bartolomé fue en ambos casos una experiencia profundamente gratificante que dejó en mi memoria huellas imperecederas. Porque Efraín pertenece a esa rara estirpe de poetas inmensos que recita con la misma clara y honda perfección con la que escribe.

Nacido en Ocosingo, Chiapas, en 1950, Efraín Bartolomé, psicoterapeuta de profesión, inició su trayectoria literaria en 1982 con la publicación de Ojo de jaguar. Posteriormente publicó Ciudad bajo el relámpago (1983), Música solar (1984), Cuadernos contra el ángel (1987), Mínima animalia (1991), Cantos para la joven concubina y otros poemas dispersos (1991), Cirio para Roberto (1993), Ala del sur (1993), Partes un verso a la mitad y sangra (1997) y Avellanas (1997). En 1999 reunió en un sólo volumen, publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México, toda su obra poética bajo el título Oficio: Arder. Ha recibido importantes premios literarios, entre los que se encuentran el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes (1984), el Premio nacional de Poesía Carlos Pellicer (1992) el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen (1993) y el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines (1996).


De su extensa y magna obra he seleccionado un poema, el que abre la citada antología publicada en Renacimiento, Invocación, de su libro Partes un verso a la mitad y sangra, que es por sí solo toda una poética. Y, como muestra de su impecable y exquisita manera de recitar, os he procurado un enlace con ese extenso portal mexicano de poesía llamado Palabra Virtual, realizado por Blanca Orozco de Mateos con la colaboración de Dina Posada, en el que se puede encontrar lo más representativo de la poesía hispanoamericana de todos los siglos. De entre los muchos poemas de Efraín Bartolomé que allí aparecen, he escogido El poeta revela a las criaturas el nombre de su amada, de su libro Música Lunar; pero os aconsejo que aprovechéis la visita para conocer más a fondo a este sabio poeta mexicano que ha dicho de sí mismo: "Pero como me conozco bien, he aquí lo que ambiciono ser: un comedor de estrellas, un Balam Quitzé: tigre de la risa dulce. Un servidor fiel de la Gran Madre".


INVOCACIÓN



Lengua de mis abuelos habla por mí


No me dejes mentir

No me permitas nunca ofrecer gato por liebre
sobre los movimientos de mi sangre
sobre las variaciones de mi corazón

En ti confío
En tu sabiduría pulida por el tiempo
como el oro en pepita bajo el agua paciente del claro río

Permíteme dudar para creer:
permíteme encender unas palabras para caminar de noche

No me dejes hablar de lo que no he mirado
de lo que no he tocado con los ojos del alma
de lo que no he vivido
de lo que no he palpado
de lo que no he mordido

No permitas que salga por mi boca o mis dedos una música falsa
una música que no haya venido por el aire
hasta tocar mi oreja
una música que antes no haya tañido
el arpa ciega de mi corazón

No me dejes zumbar en el vacío
como los abejorros ante el vidrio nocturno

No me dejes callar cuando sienta el peligro
o cuando encuentre oro

Nunca un verso permíteme insistir
que no haya despepitado
la almeja oscura de mi corazón

Habla por mí lengua de mis abuelos
Madre y mujer

No me dejes faltarte
No me dejes mentir
No me dejes caer
No me dejes
No.


* * * * *

(Haz click en este título) EL POETA REVELA A LAS CRIATURAS EL NOMBRE DE SU AMADA

* * * * *

Nota: la fotografía de esta entrada es obra de Guadalupe Belmontes Stringel, esposa de Efraín, a la que el poeta se ha referido entrañablemente en alguna ocasión como "envés de mi alma".


5 comentarios:

LOLA GRACIA dijo...

No permitas que salga por mi boca o mis dedos una música falsa
una música que no haya venido por el aire
hasta tocar mi oreja
una música que antes no haya tañido
el arpa ciega de mi corazón

Hermosísimo, sin duda. Me alegro de conocer tu blog. A ver si los blogger de murcia nos vemos la cara en alguna ocasión. Yo lamento tener tan poco tiempo para acudir a eventos. Si voy, siempre tengo algo que ver con ellos.
Un saludo y te visitaré con más calma otro rato.

Gregorio Verdugo dijo...

Un hermoso descubrimiento este poeta. Me impresiona "habla por mí lengua de mis abuelos", es una idea que me obsesiona desde hace muchos tiempo, las otras palabras que hablan a través de las nuestras, de nosotros. A veces siento la cabeza llena de palabras que no son mías, que he heredado de una voz, desconocida y familiar a la vez, que me las va susurrando en el oído.
Saludos

Sintagma in Blue dijo...

Gracias por traernos sus palabras.

Osselin dijo...

Amigo, fina sensibilidad la tuya. Bueno pues nada a hacer una segunda entrada en mis webs favoritas para esta tu cara oculta del jazzero.

Azul caleidoscopio dijo...

El oficio del poeta: arder. Que hermoso. Gracias por presentarme este poeta y por tu visita. Como me gustaria que tambien me dijeras donde encontraste esa poesia indigena. Ese poema que me dejaste es hermoso y me gustaria leer mas. Me gusta mucho tu blog. Esta lleno de sensibilidad y belleza. Un abrazo agradecido.