lunes, 16 de abril de 2007

Lección magistral



Micro-relato real (dedicado a José Fábrega "Osselin").


La mayor lección de filosofía de la música que me han dado nunca la recibí en Madrid, a principios de 1980, de labios de un niño que no tenía más de tres o cuatro años. Por aquel entonces yo andaba haciendo el servicio militar. Una tarde me encontraba en un castizo bar del popular barrio de San Bernardo, disfrutando de unas horas de permiso y bebiendo vermú de barril como un poseso en compañía de otros soldados de mi quinta. De repente, observé que a un palmo de la máquina de discos había un niño que escuchaba muy atentamente un tema que a mí me parecía espantoso. No recuerdo quién cantaba, pero llegué a pensar que al pequeño, con su cabecita pegada a la atronadora Juke Box, se le iban a perforar los tímpanos. Me acerqué a él achispado y sonriente, me agaché hasta ponerme a su misma altura y, poniendo un gesto de desagrado, le dije muy paternalmente: “¡Qué fea es esta música! ¿Verdad?”. El niño, sin mirarme, frunció el ceño y se quedó aún más quieto de lo que estaba. Pensé que no me había entendido, así que le repetí el mensaje: “¡Esta música es feísima! ¿Verdad?”. El niño, entonces, acentuó su gesto pensativo y, tras unos interminables segundos, me miró muy serio y me dijo, negando con la cabeza: “No. La música no puede ser fea, porque no tiene cara”.








































Las fotografías 1, 2 y 3 las he bajado de la web Un sitio para el recuerdo (http://www.teacuerdas.com/nostalgia-musica-juk.htm) y fueron realizadas en La Cambra Antigüedades (Elche); la fotografía 4 es obra de Frederic Pasteleurs (pinchad sobre su nombre, que vais a alucinar) y la he conseguido en Wikipedia (edición inglesa).

3 comentarios:

Osselin dijo...

Aún recuerdo los discos que más ponía en esas máquinas:
"Rolling on the river"de Credence
"Mami blue" creoq ue Four Tops
"Smoke on the water" Deep Purple
"Sailed with a kiss" de Bobby Vinton
"Baby I love you want me" de Lobo
Después partidilla futbolín, ping pong o billar.

Buenos orecuerdos.
vamos a ver esas webs

Gregorio Verdugo González-Serna dijo...

A quién se le ocurre retar a un dulce infante con esa edad, son las animales más crueles que he conocido nunca.
Un abrazo.

Azul caleidoscopio dijo...

Pura verdad: la belleza o la fealdad esta en los que la observamos o escuchamos. Que sabio ninho!