miércoles, 26 de septiembre de 2007

Las islas pensativas V: Vida y Muerte






De esta vida deberíamos despedirnos cada día con una celebración.



La vida es un pan crujiente… ¡El pan siempre recién hecho de la vida!



Hay quienes ven la vida como si la vida no tuviera nada que ver con ellos.



¡Vivir para cantarlo!



Llevar la vida que llevo me demuestra que sería capaz de llevar cualquier vida.



No es que la vida sea corta, sino que una vida es demasiado poco; no en el tiempo, sino en el espacio; demasiado pequeña, demasiado poca cosa. Me gustaría vivir no muchas vidas consecutivas, sino muchas vidas a la vez. Poder estar en cien lugares a la vez.



La vida es una fotocopia de lo que debiera ser.



La vida es la vida. Nosotros sólo somos un mero recipiente.



¿Qué vida llevas? ¿Cuánta?



Nuestra vida es la herencia de otras vidas.



Vivir es suceder a los difuntos.



Yo quiero que la vida sea una música, un acorde en mis manos. Yo quiero que la vida sea un poema que se escribe a sí mismo.



Me importa más la vida que mi vida.



La vida es generosa con quien nada exige.



Toda mi vida se traduce en vuelo.



¡Cuando los sueños riman con la vida!



La vida es breve y, si eres bueno, dos veces breve.



Mi muerte ya ha nacido.



Siento mi propia ausencia.



Tal vez suceda así: de súbito, un instante se eterniza.



La vida es un disfraz de la muerte.



Cuando voy a dormir, adopto mi postura de muerto.



La propia vida es símbolo de muerte; la misma muerte es símbolo de vida.



Vivir, a veces, es como dormir y no querer morir sin despertar.



¿Qué nos espera con tanta impaciencia? Si vamos tan deprisa hacia la muerte, ¿será porque, en el fondo, la anhelamos?



El temor a la muerte crea muerte; el amor a la vida crea vida.



Temer la muerte es vivir con temor.



La muerte es la elección de lo que vive; el fin que toda vida se procura.



¿Adónde van las bacterias cuando mueren?



Siempre que nos culpamos de algo, nos morimos un poco. ¿Será la muerte el precio que la vida ha de pagar por sus errores?



La muerte nos desnuda –totalmente– de nuestra falsedad… La muerte nos desnuda incluso de nuestra desnudez.


Pienso, luego insisto.



La vida y la muerte son pura insistencia.



Nuestra forma de morir dice mucho sobre nuestra manera de vivir.



Los que mueren se convierten de repente en el ejemplo a seguir de los que viven.



Cuando muere un ser querido, algo nuestro muere con él; seguimos con él, en parte.



El fin justifica los miedos.



También el fin se acaba.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Un poema de Rodrigo Verdugo



Nada más regresar de vacaciones encontré entre mis correos un breve mensaje de un poeta desconocido; desconocido por mí, claro, porque en cuanto le pregunté por él a Google, la red me procuró un sinfín de enlaces con él y con su obra, algunos de los cuales ya me eran familiares.

Me felicitaba por mi blog y me enviaba unos poemas, pidiéndome que contemplara la posibilidad de publicarlos en estas páginas. Nunca hasta ahora poeta alguno me había pedido, quiero decir, me había hecho una oferta semejante. Gracias, Rodrigo, por pensar que este camino aéreo es un espacio digno en el que mostrar tu obra.

Aunque para mí ha sido un descubrimiento, Rodrigo Verdugo cuenta ya con un largo recorrido a sus espaldas y una alta presencia en medios culturales, editoriales y digitales.

Nace en Santiago de Chile el 9 de enero de 1977. Desde 1992 a 1996 se inició en el Taller de Poesía Isla Negra, dirigido por el poeta Edmundo Herrera en la SECH (Sociedad de Escritores de Chile). Es coeditor y articulista de la revista Derrame y miembro del Movimiento del mismo nombre. Su obra ha sido publicada en revistas y antologías chilenas y extranjeras, siendo traducida parcialmente al francés y al polaco. En 2002 publicó su primer libro, Nudos Velados, en Ediciones Derrame. En este vínculo podéis leer más sobre su trayectoria:

Lo primero que aprecié en sus poemas fue una gran riqueza expresiva. Rodrigo Verdugo es un poeta fértil, arriesgado y poliédrico que maneja bien las riendas de su Pegaso. De sus largos y altos vuelos surrealistas nos regala prácticamente en cada verso algún profundo y poderoso hallazgo. De entre los poemas que me envió, me he tomado la libertad de elegir el titulado Han vuelto, dedicado al poeta chileno Heriberto Rocuant, fallecido en 1943.

NOTA: la ilustración que encabeza esta entrada es una recreación de la minifoto que el poeta me envió.


* * *


Han vuelto

A Heriberto Rocuant



Han vuelto y sin ningún principio que disfrace a la sangre

Sin el mineral exorcizado

La lluvia los filma cuando entran a la casa sostenida por entrañas

La lluvia los va filmando cuando entran el zodiaco negro y las

[nutrias.

Tendrán su entierro en mi palabra

Su cuchillo incestuoso

Su carta escondida.

La casa sostenida por entrañas ya ha sido habitada

Es cosa de pasar muy de cerca y ver

Cómo juegan al dominó apostando pájaros prehistóricos y lágrimas

[de sangre

Tendrán que desmantelar los mandamientos de las olas

Si no quieren quedar prendidos como minerales en la atormentada

[exactitud

Tendrán una sombra equivalente a un tiempo muerto

Tendrán que tener un tiempo muerto equivalente

A convocar a todos los túneles en una sola boca.

¿Para que tener días desfondados?

¿Para que esperar que se haga el azul asistencial?

El mediador del espacio lo sabe

Y cae sobre el mar

Y no tarda en tener coartadas

Para con los lutos

Para con las heredades no consumidas

Para con las secuelas que bailan en los oídos del agua

Ojalá el mediador del espacio caiga también

Sobre la casa sostenida por entrañas

Y a pesar de tanto rayo y cáscara

Que nos cifran y cifran y cifran

Reconozcamos en un mismo punto ávido

A quienes se van

Y a quienes vuelven

Sólo con la adherencia esperada

Y el cielo necesario.




Rodrigo Verdugo


* * *


lunes, 10 de septiembre de 2007

Las islas pensativas IV: Vacaciones



Se acabó lo que se daba. Claro que hay muchos tipos de vacaciones y muchas formas de ver y de sentir las cosas (a buen seguro, no faltará quien haya estado durante todo este tiempo deseando ansiosamente regresar a su rutina), formas de ver y de sentir que, a mi entender, se resumen en dos y que dependen tanto de nuestra actitud como de nuestra aptitud ante la vida. Las dos islas que siguen reflejan claramente, creo, ambas posturas. Por lo demás, os deseo a todos un feliz retorno y un sereno reencuentro con todo lo que habitualmente os rodea.


* * *


Acabo de regresar de vacaciones y las siento ya lejanas, como si estuvieran aún por venir.


* * *


Hace sólo media hora que me marché, pero al volver y abrir la puerta he sentido que regresaba de un largo viaje.


Antonio Gómez Ribelles: 'Las lagartijas guardan los teatros' (La Estética del Fracaso, Cartagena, 2021)

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