martes, 15 de diciembre de 2009

"Un latín bellamente estropeado"



Sí, amigos. "Un latín bellamente estropeado". No quería dejar de traer aquí esta frase. Con ella describía nuestro idioma la poeta polaca Wislawa Szymborska (Kórnik, 2 de julio de 1923; premio Nobel en 1996) en su estimulante y lúcida última entrevista, concedida al periodista Javier Rodríguez Marcos para El País [fue publicada el pasado sábado 5 de diciembre en el suplemento Babelia] merced a la influencia del director del Instituto Cervantes en Cracovia, Abel A. Murcia Soriano, poeta a su vez y traductor, junto con Gerardo Beltrán, de la mayor parte de la obra de Szymborska editada en España. La más reciente acaba de aparecer en Bartleby Editores y se titula Aquí.

Así que aquí os dejo una muestra.

* * *



Vermeer

Mientras esa mujer del Rijksmuseum
con esa calma y concentración pintadas
siga vertiendo día tras día
la leche de la jarra al cuenco
no merecerá el Mundo
el fin del mundo.


* * *

Wislawa Szymborska. Aquí.

Traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano.
Bartleby. Madrid, 2009.]


NOTA: La imagen de Wislawa Szymborska es una recreación sobre una de las fotografías de Witold Krassowski aparecidas en Babelia el pasado 5 de diciembre. El cuadro, obviamente, no es otro que el que inspiró el poema: "Mujer con jarro de leche", de Johannes Vermeer (1632-1675).


lunes, 14 de diciembre de 2009

Parafraseando a Valéry



Habla el silencio.
Siento la no-respuesta
como respuesta.

viernes, 11 de diciembre de 2009

"Descripción de Murcia", por Fernando Chueca



"Murcia podría haber sido una de las ciudades más bellas e interesantes de toda nuestra Península si hubiéramos sabido conservarla como merecía. Murcia es una ciudad musulmana ciento por ciento.

Colonizada por árabes puros venidos del Yemén y del Hedjaz, debió ir creciendo y desarrollándose hasta alcanzar esplendor inusitado en los tiempos de Almanzor y vida luego brillante como estado independiente, que prefería el tributo a Castilla para no depender de los almohades.

Era una de las ciudades mejor muradas del mundo y de las más sabias y cultas, algo que debió conocer Alfonso el Sabio, que gustaba de vivir entre unos hombres que podían aumentar sus conocimientos. Hasta la expulsión de los moriscos en 1609 eran de aquella raza más de la mitad de sus habitantes.

Si observamos el plano de la vieja Murcia notaremos cuán fuertes y decididas son sus características islámicas: calles con recodo que vuelven sobre sí mismas; multitud de callejones sin salida, acodándose y formando secretas rinconadas, plazuelas como breves ensanchamientos, calles bulliciosas con aire de zoco, que todavía conserva la archifamosa Trapería y un rincón de huertas feraces que llegaban hasta las mismas medianeras de las últimas casas y cuyas acequias convertían el campo circundante en un oasis oriental.

Todavía recuerdo la primera vez que siendo muy joven subí a la estupenda torre de la Catedral y pude divisar el espectáculo de la Huerta del Segura como un tapiz mágico cosido y recosido que se encerraba en un horizonte circunscrito de montañas. Todavía la Murcia musulmana, la hermosa Murcia que luego se vistió a la europea en el siglo XVIII, el siglo del Cardenal Belluga y Floridablanca, estaba intacta y armoniosa tendida en su plácida alfombra de verdura.

Pero luego, qué atrocidades se han hecho en Murcia en pocos años, qué desmanes, qué atropellos, qué infamias, qué avenida de José Antonio, rompiendo la vieja y delicada ciudad con un tajo atroz que nada respeta y que se convirtió en cauce abierto para saciar los apetitos de los especuladores, que al llenar sus bolsillos se convirtieron en unos ladrones más vituperables que los que en enero de 1977 robaban el tesoro de la Catedral. Porque el expolio llevado a cabo es infinitamente superior e infinitamente más irrecuperable: han robado y destruido -robo con asesinato- una hermosa ciudad que era obra de muchos siglos y de muchas culturas.

Grado de deterioro urbanístico: Gravísimo.

Índice: 9."


Fernando Chueca Goitia


* * *

En mi segundo artículo como colaborador de Diario 16 de Murcia, titulado "La ciudad" y publicado el 11 de mayo de 1991, cité el comienzo y el fin de esta "Descripción de Murcia" escrita por el arquitecto Fernando Chueca para el libro Murcia: un concurso, una alternativa, editado por el Colegio Oficial de Arquitectos en 1980, cuando todavía era el "COAV y M", es decir, el Colegio Oficial de Arquitectos de Valencia y Murcia.


[Pinchad sobre la imagen para aumentarla]

jueves, 10 de diciembre de 2009

A propósito de la salvación del yacimiento arqueológico de San Esteban



Siempre me apasionó la arqueología, y desde muy joven admiro y envidio sanamente a quienes se dedican a ella. La arqueología es la más fiel aliada de la historia, pues nos desvela con pruebas irrefutables no sólo una gran parte de lo que fuimos en el pasado, sino también el por qué de lo que somos en el presente y lo que podemos llegar a ser en el futuro. En mis casi cincuenta y cuatro años de vida he sido, por desgracia, testigo impotente de centenares de atentados arqueológicos, arquitectónicos y urbanísticos que terminaron por desfigurar irreversiblemente la imagen de la Murcia en que nací.

Así que, después de la conmoción por el reciente y valiosísimo hallazgo de una barriada árabe del siglo XIII en pleno centro de la capital, tenía razones más que fundadas para temerme lo peor...

Pero hoy ha sucedido lo más grande que ha pasado en nuestro apartado picoesquina en muchos, muchos años: por una vez hemos conseguido doblegar a los especuladores del hormigón y a los dilapidadores de la cultura; aquellos que, frente al inconmensurable interés general del yacimiento, han antepuesto sus intereses particulares y se han obcecado un día tras otro en arrasarlo.

¡Que los zurzan!

Para celebrarlo, he rescatado este breve poema que escribí en 1986 y al que los acontecimientos han devuelto una vigencia realmente inusitada.

¡Va por Murcia y por vosotros, amigos y ciudadanos de a pie!


* * *



CUANDO TOQUES LA TIERRA


Cuando toques la tierra y tu silencio sea tierra
y los siglos asomen entre piedras heridas,
cuando mires la historia silenciosa en tus manos,
la columna, la flecha, la escultura, los muros,
comprenderás tu nombre, tu destino de luz.


Murcia, junio de 1986.

* * *


miércoles, 2 de diciembre de 2009

Dos poemas de Ángel Aguilar



Anoche, en la tradicional lectura poética que el primer martes de cada mes organiza el Museo Ramón Gaya, los amantes de la poesía tuvimos la fortuna de escuchar y conocer al poeta manchego Ángel Aguilar (Caudete, Albacete, 1958), de quien yo conocía tan sólo un puñado de poemas recogidos en el libro Grupo poético La Confitería, Segunda antología, editado por Almud en 2006.

"Es Aguilar Bañón el poeta más celebratorio de todos los que integran este grupo", afirma el también poeta José Luis Parra en su prólogo a la citada recopilación. Y no le faltan razones; aunque personalmente creo que León Molina, otro de los poetas de La Confitería, no le va a la zaga en ese sentido.

En todo caso, estos dos poemas que leyó anoche en el museo (uno de los cuales tuve la osadía de registrar con el micrófono de mi cámara de fotos) nos confirman que Ángel Aguilar es un poeta verdadero; un hombre continuamente emocionado y sorprendido ante la vida; un lúcido derviche que baila al son de la música del universo; un ser, en fin, enamorado del amor.


* * *


DERVICHE
(Al salir de la discoteca)

Para Rosa, Frutos, Carolina, Manolo, Justo, Carmen y Valentín.


Es madrugada.
Lejos de todo daño
vibran las calles,
últimas hojas
caen.

El otoño desprende sus culpas y se va.
Un edredón de niebla, un vaho alcohólico
lava las copas de los pinos.
Sois como playas desde donde zarpar hacia la nada
sabiéndose acogido.
Somos este placer sin meta.
Ahora hasta mis manos
ocupan su lugar.
Aún sudo, el rocío
es la verdad más honda del paisaje.
La misma música ensordecedora
habita este silencio.
Siento el embudo del infinito,
el abrazo del remolino, el vertimiento
loco de nuestros cuerpos,
más lento de los árboles.
Este placer que deshecho palpita,
como un mar recién nacido,
soy yo,
sois vosotros en mí,
es mi Hueco.


* * *


ESTÁN SUCEDIENDO MILAGROS


Sólo deseo lo que tengo.
Miro los hilos que nos unen
en la penumbra de la discoteca,
brillan indestructibles.
Podemos ignorarlos y seguirán ahí.
Esto es amor, la claridad
que nos exige un salto al vacío
para abrirse. Ganar rindiéndose.
Sólo deseo lo que tengo.
Todo lo que existía antes que la razón
y que le sobrevivirá.
Este caos de vasos comunicantes llenos
de tequila, de entrega.
No cabe en la razón lo ilimitado
mas sí en nuestros cuerpos.
Esta danza tribal es el amor,
esta chica que no conozco
y que conmigo frota su belleza
es el amor. Este intercambio
de átomos enloquecidos
es el amor. ¿De qué sirve llamarlo
por miedo de otra forma?
No somos separados, seguirá
siendo amor, amor que nos engulle.
Sólo deseo lo que tengo.
Dios goza en nuestros labios.
Esta sal que da oleaje a nuestra
piel es el amor.
Esta necesidad de amor
buscándose a sí mismo es el amor.
Esta avenida abierta por donde el aire nos arrastra
ébrios hacia el abrazo es el amor.
Sólo deseo lo que tengo.
Juntos, en la hierba tendidos,
sintiendo el frío de la tierra
no somos sino amor.





* * *

[Obra publicada de Ángel Aguilar:

-Alas más grandes que el nido. Diputación de Albacete, 1992. (Poesía)
-El dragón Cárpulas y otros cuentos. La Siesta del Lobo, 1997. (Cuentos).
-Haikus del parque. Librería Popular, 2002. Al alimón con Frutos Soriano.
-El libro del agua. Diputación de Albacete, 2003. (Poesía).

Aparece en las antologías:

-Antología poética de autores albacetenses. José Manuel Martínez Cano. Diputación de Albacete, 1983.
-Poetas de La Confitería. Universidad de Castilla la Mancha, 1999.
-Las 70 mejores poesías escritas por poetas de Albacete. Andrés Gómez Flores. Alessandri Editora, 2001.
-Mar interior: poetas de Castilla-La Mancha. Selección de Miguel Casado. Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, 2002.
-Grupo poético La Confitería. Segunda antología. Almud, ediciones de Castilla-La Mancha, 2006.]


martes, 1 de diciembre de 2009

¡Señor, qué cruz!



Y dale..., y venga a darle vueltas al tema de los crucifijos en las escuelas... ¡Señor, qué cruz! Como si no estuviera ya claro lo que tendríamos que hacer con ellos.

A mí se me ocurren (dentro, creo, del grado más elemental del sentido común) múltiples razones a favor de que los crucifijos desaparezcan de una vez por todas de los colegios públicos, pero me limitaré a dar una que considero por sí sola más que suficiente: porque pueden herir (y, de hecho, hieren) la sensibilidad de nuestros hijos.

¿Acaso no es consciente la Iglesia del daño psicológico, del impacto emocional que la imagen diaria de un hombre desnudo y torturado puede causarle a un niño o a una niña de tres, de cinco, siete, diez o doce años, y de las consecuencias que ello puede acarrearle en el futuro? Yo sí lo soy, porque he sido niño y he vivido ese infierno. Afortunadamente supe salir de él, ¡aunque me costó lo mío! ¿Pero quién o qué puede compensarme por todos aquellos momentos de dolor y confusión?

En realidad, qué diantres, los crucifijos no sólo deberían desaparecer de los colegios, sino de absolutamente todos los espacios y organismos públicos: jardines, calles, plazas, ayuntamientos, juzgados, hospitales, cuarteles o comisarías. Si la Iglesia y sus adeptos quieren muerte, represión, tortura, sangre, violencia o sadomasoquismo, que los exhiban en sus recintos, en sus templos -que no son pocos- o en sus casas, pero de puertas para adentro, y a los demás que nos dejen ya tranquilos de una vez; que dejen de imponernos sus ritos (¿hay algo más gore que una procesión de Semana Santa?), sus cánticos, sus rezos, sus ruidos, sus campanazos, sus exhibicionismos; que dejen de metérnoslos por los ojos y por los oídos como si los espacios públicos -e incluso los nuestros más recónditos y privados- fuesen de su propiedad.

Y es que la Iglesia nos exige mucho a los demás (dicta e impone sus normas tanto a sus fieles como a sus infieles), pero muy poco a sí misma. En realidad sólo quiere ovejas sumisas bajo su jerarquía ultra militar. En lo más hondo no busca nuestra salvación, sino la suya.

La Iglesia despotrica y abomina diariamente del aborto, de la homosexualidad, de los matrimonios gays..., pero nunca habla del machismo, de la violencia de género, de los derechos de la mujer o, sin ir más lejos, de la erradicación de la pobreza (porque sin ella no gozaría de su poder ni de su inconmensurable patrimonio).

Sí. Qué interés ha mantenido siempre la Iglesia por promocionar el dolor, la sangre, la muerte, el sacrificio... ¿Para justificarlos, tal vez? ¿Para justificarse por las veces que ella misma los ha infligido? "No os quejéis", parece querer decirnos incesantemente, "porque Jesucristo sufrió mucho más que vosotros".

La Iglesia comercia con la muerte. ¡Qué negocio, la muerte! Bien pudo -pero no quiso, o no le interesó- presidir sus templos con una imagen más feliz del nazareno. ¿Qué habría hecho si a Jesús, en vez de crucificarlo, lo hubiesen empalado, desollado, abierto en canal o descuartizado en pedacitos? Visto lo visto (y leído lo leído, y oído lo escuchado), no me cabe, por desgracia, duda alguna...

La Iglesia, pues, promueve, impone el sufrimiento. Se empeña en recordarnos todos los días del año y todas sus horas con todos sus minutos lo mucho que padeció Jesús; y, con la excusa de su divinidad (¡así cualquiera!, podríamos argüir), nos lo muestra como a un hombre... ojo, ciertamente atractivo y bien proporcionado..., constantemente desnudo, humillado, torturado, crucificado..., ¡y chorreando sangre por todos los poros de su piel! ¡Qué espectáculo!

Así que, entre otras cosas, a la Iglesia deberíamos exigirle discreción, pudor, consideración; y un mínimo de humildad y de presteza para reconocer y asumir sus errores. Resumiendo: "examen de conciencia"; y que deje en paz la nuestra.

Y cada vez que exhibe sus martirios, sus apocalipsis, sus infiernos y sus crucifijos en lugares públicos, nosotros, como buenos ciudadanos, responsable y respetuosamente deberíamos advertirle: "¡Cuidado, que hay niños delante!".


[NOTA: la ilustración es un boceto mío de 1985 que en su día titulé "Pelea de nazarenos".]

martes, 24 de noviembre de 2009

EL GNOMO INCOMPRENDIDO


'Nisse (gnome)', por Jean-Noël Lafargue [en Wikipedia].


[Este cuento es -no me atrevo a decir que el último, porque Sebastián es muy prolífico- uno de los más recientes escritos por mi hijo, que ahora tiene 13 años y estudia 2º de la ESO. Como siempre, lo he encontrado por casualidad entre los documentos de mi ordenador.]


* * *


EL GNOMO INCOMPRENDIDO



El hombre estaba cansado de la gente. Todo el mundo le menospreciaba, le reprochaba cada palabra que decía. Se sentían superiores frente a él, frente a su arte, frente a su incomprendida forma de pensar. Como si ellos fueran perfectos, como si lo hicieran todo bien, como si estuvieran más allá del pensamiento. Se fué de su lugar de trabajo y se dirigió a un parque cercano, a buscar la soledad, a comunicarse consigo mismo, ya que las demás personas no le tomaban en serio. Se sentó en el primer banco que vió, en un rinconcito guardado por la sombra. Meditó sólo pensando en lo bien que se sentía aislado de todo el mundo... Allí se sentía en paz y podía pensar libremente en lo que quería, sin que los demás le dijeran nada. Al mismo tiempo se preguntó a sí mismo si había alguien en el mundo que pudiera comprenderle...

De pronto oyó un fuerte ruido entre el siseo de la suave brisa. El ruido le hizo reaccionar de manera que se fué de sus pensamientos, girando la cabeza a todas partes en busca de la causa del estruendo. Pero no vió nada, con lo que se volvió a centrar en sus reflexiones. Retomó su meditación..., pero su calma cesó otra vez. Aquel ruido sonó de nuevo. El hombre buscó por todas partes con la vista y sin levantarse del asiento, pero tampoco vió nada raro. Nuevamente el ruido sonó, pero esta vez golpeó contra su pierna. "¡Eh, oiga!" -dijo una voz muy infantil- "¡Oiga! ¿tiene un trozo de pan?" El hombre bajó la cabeza y vió algo que le impresionó: un extraño hombrecito de, aproximadamente, veinticinco centímetros, estaba apoyándose en la parte baja de su fémur como quien se apoya en una pared. El pequeño ser tenía perilla y una cara verdusca de expresión tan antipática como cansada. Parecía estar desesperado por algo, aunque su caracter desprendía mucha fuerza. Volvió a preguntar lo mismo con un tono maleducado: "¡Usted, el idiota de la pierna grande! ¿Tiene o no tiene un trozo de pan?". El pequeño personajillo se hartó y se apartó de la pierna del hombre. "¿Acaso le parece estúpida mi pregunta?" -dijo, furioso- "¡Seguro que es usted como todas las personas!". El extraño ser recogió su vieja mochila y se marchó con resignación.

El hombre no salía de su asombro. ¿Quién y qué sería ese hombrecillo? Sin poder contenerse y sin saber por qué, se levantó del banco y dijo: "¡No te vayas!". Sentía mucho interés por el extraño ser y no puedo evitar reaccionar de inmediato. "¿Qué demonios quieres?" -dijo el diminuto personaje, con tono más que de enfado. El hombre estaba tan asombrado y se sentía tan extraño en ese momento, que se le quedó la mente en blanco de repente. Deseaba bombardear a preguntas a ese extraño ente, y estaba tan nervioso que ya no sabía qué decirle. "¡Buf...!" -dijo el excéntrico individuo- "¿Todos los seres del planeta sois iguales? Os creéis demasiado con vuestra mente perfecta, pero, ¿qué sois realmente? NO SOIS NADA". El hombre no sabía qué decir en ese momento. Estaba incomodando al personaje y tenía que hacer algo para calmarlo. "Oiga, perdone..." -dijo, confuso- "Yo no quería ofenderle..., no tengo ningún trozo de pan..., sólo es que nunca antes había visto a ningún hombre así, con su aspecto..., y quería preguntarle". El hombrecito se enojó aún más y más. "¡¿Cómo dice?! ¡¿Alguien con mi aspecto?! No, si encima es usted un clasista y un despectivo... ¿Y para esto ha servido la humanidad? En lugar de proponerse ser mínimamente perfectos de verdad, utilizan el cerebro para creer directamente en ello... ¡Así va el mundo, por vuestra culpa!"-dijo, y luego se fué refunfuñando. El hombre no se aguantó y quiso acompañarle. "Oiga...¡yo no soy de esas personas!" -dijo, mientras intentaba ir a su ritmo dando pequeños pasos- "Es más, yo también estoy bastante cansado de la gente ignorante y de su complejo de superioridad. Dígame, ¿de dónde viene usted?". "De Setósina" -dijo el hombrecillo, con un tono muy natural. Justo después intentó ir más rapido, pretendiendo alejarse del hombre y moviendo torpemente sus cortas piernas. "¿Setósina?... No me suena de nada" -le respondió él, sin ni siquiera percatarse de que le estaba huyendo - "¿Está lejos de aquí?". El personajillo puso cara de sorpresa. "¿Que si está lejos? Pues está donde hay setas, naturalmente. ¿Nunca has oído hablar de nosotros, los gnomos?". El hombre no pudo evitar reírse un poco. "¿Gnomos?" -se rió aún más- "Eso son historias infantiles." El pequeño personaje no salía de su asombro. "¡¿COMO?!" -gritó éste, más furioso que nunca- "¡Usted no se burle de mí! En el fondo todos los humanos son unos maleducados...¡A veces me pregunto si hay alguien que comprenda mis lamentos, y no me tome como un viejo cascarrabias!".

El hombre comenzó, de repente, a identificarse con el supuesto gnomo. Creyó que había encontrado a su verdadera alma gemela, alguien con el que compartir sus pensamientos. Pero todavía tenía que convencer al ser de que era una persona comprensiva. "¿Y cómo es que estás aquí, con esa mochila y no estás en tus tierras?" -le preguntó por curiosidad. El pequeño gnomo hizo al principio como que no le escuchaba, pasando del tema. Pero segundos después se dignó a contestar. "Me fuí porque quería estar solo" -respondió con tono desesperado. El hombre entendía perfectamente al personaje, y comenzó a darse cuenta. "Quizás la gente te menosprecie, ¿no es así?" -le dijo- "No comprenden tu forma de pensar y por eso se creen superiores ante ti, ¿no es cierto?". El hombrecito notó bastante comprensividad. "¡Así es! Es exactamente lo que siento" -dijo- "Vaya...parece que al fin y al cabo, sabes reconocer una realidad.... algo que me causa impresión, tratándose de una persona." El gnomo parecía ir haciendo buenas migas, pero aún filosofaba refunfuñante. "Nadie en el mundo aguantaba mis ideas"-continuó diciéndole- "Las veían estúpidas. No me dejaban expresarme, porque al fin y al cabo, ¿qué les iba a dar yo? La gente necesita cosas que no se encuentran en mis palabras, ni en mi arte. Pero esas cosas que necesitan, ¿qué les dan? En el fondo tampoco les dan nada. Sólo hacen de la persona la artificialidad". Después de hablar el gnomo, el hombre se percató de lo sabias que eran sus palabras. No tenía duda de que había encontrado la otra cara de su libro, la otra mitad de su mandarina, algo que las demás personas no podían tener: Su más única alma gemela. "¿Y los demás gnomos también te trataban así?" -le preguntó el hombre. El gnomo le miró y soltó un supiro. "Sí" -dijo- "Todo el mundo, mi mujer, mis hijos y los vecinos de Setósina, mi tierra. Nadie me soportaba..., pero ahora que les pudran. No quiero volver a saber nada de ellos, nunca más. No pienso volver ya a mi seta."

El hombre y el gnomo salieron del parque.Ya no existían las mentes incomprendidas, ni el oscuro banco. Ahora estaba la amistad.



Sebastián Mondéjar Jover
23 de octubre de 2009


* * *

martes, 3 de noviembre de 2009

Banda Inaudita en el Café Concierto La Fídula: 'Del Barroco al Jazz... y poemas'


hattp://www.myspace.com/bandainaudita

Sí, amigos, el próximo sábado estaré en Madrid, concretamente en el castizo Café Concierto La Fídula, invitado por mis amigos de Banda Inaudita para participar en un nuevo y estimulante proyecto poético-musical.

Juan Pablo Muñoz Zielinski, Laura Villa y Santiago Puente (y copio literalmente de mi blog de jazz, en donde también he destacado la noticia) han preparado un programa con un repertorio mixto en el que interpretaremos algunos fragmentos de "La Reina de las Hadas", de Henry Purcell; "Youkali", de Kurt Weill; temas propios de Banda Inaudita y más de una sorpresa jazzística; todo ello aderezado con la lectura de algunos poemas míos. Una auténtica jam de emociones en la que también colaborará la excelente violinista Oti Fidalgo.

Ya os contaré...

jueves, 29 de octubre de 2009

Libélula dorada



A principios de verano, durante una animada fiesta de cumpleaños en casa de mis amigos Emilio y María en Los Alcázares, nos pusimos todos de repente a hablar de flora, fauna, insectos, jardinería y otros temas colindantes. ¿Quién no tiene anécdotas que contar en torno a esos asuntos...?

Ah..., ya lo recuerdo. Todo empezó porque les enseñé unas fotografías con la cámara y una de ellas era de una tijereta, hecha con macro. El caso es que, entre anécdota y anécdota, terminé por contarles la visita que hace años hizo una libélula dorada al balcón de nuestra casa, en Murcia. La única libélula dorada que he visto hasta ahora en vivo y en directo. Para mí fue impactante, como un encuentro iniciático. Tanto fue así, les dije, que escribí un poema; además, en aquel momento no disponía de ninguna cámara; la digital estaba rota y la Praktica sin carrete... Una tragedia... ¡Me gustaría tanto que pudiéseis verla ahora!

Al cabo de unos días, recibí un correo de María remitiéndome a una entrada de Frikosal, el magnífico e interesantísimo blog de un conocido suyo, Manel Soria, agrimensor de profesión y gran experto en fotografía de la naturaleza. La entrada llevaba por título Otros éxtasis: las libélulas doradas, y en ella aparecían las tres asombrosas fotografías que, con el consentimiento de Manel, os traigo aquí junto con mi poema. La libélula que yo vi no era exactamente igual a esta, que al parecer es una Orthetrum brunneum; no tenía esos ojos ni esos adornos blancos, era absolutamente dorada, de un intenso oro macizo levemente esmerilado.

"Como una diosa verdadera", decía acertadamente Manel a pie de foto, "estaba posada en su atalaya, alzando el vuelo de vez en cuando para capturar una presa y comérsela".

La libélula que yo vi permaneció inmóvil durante horas en la persiana del balcón, en un quinto piso, en pleno centro de la ciudad de Murcia. Sin duda se detuvo para descansar, extenuada, y reponerse tras una larga travesía; porque después de aquello he sabido que las libélulas, para cambiar de clima, migran como las aves; de hecho, sus patrones de migración son similares a los de ciertas especies de aves, lo que sugiere a los expertos que existe un vínculo evolutivo en sus comportamientos. Las libélulas pueden llegar a recorrer en torno a los 140 kilómetros en un día. Casi nada. En esta época es fácil verlas. El otro día salí al balcón y vi una sobrevolándolo. Tenía una considerable envergadura. Tal vez quiso posarse en alguna de mis plantas y mi presencia la asustó. Recordé a aquella libélula. "¿Será la misma?", pensé romántica, infantilmente. Hoy quiero pensar que sí; que todas las libélulas del mundo son ya esa libélula.

Bueno..., os dejo con mi poema. Salud y ¡larga vida a las libélulas!


* * *




LIBÉLULA DORADA

A Antonio Moreno


A medida que crece mi jardín,
crecen también sus diferentes huéspedes.

Mi pequeño jardín son veinte o treinta
macetas de distintas proporciones
distribuidas por las dos terrazas.

Muchas de ellas albergan
insectos que no encubren lo bastante
su liviana presencia, o que se amparan,
precisamente, en ella:
hormigas que desfilan por las ramas,
mosquitos apostados en las hojas,
minúsculas arañas al acecho;

y, en una jerarquía superior,
a menudo aparecen mariposas,
avispas, abejorros, saltamontes,
coleópteros diversos...

Tampoco nos sorprende ver, de noche,
quieta tras la maceta del aloe,
una salamanquesa de piel pálida
y grandes ojos llenos de misterio.

Pero, a veces, se dejan ver especies
que parecen venidas de otros mundos,
heraldos de una vida más atávica
y más indescifrable que la nuestra.

Y nos quedamos todos boquiabiertos.

Ayer por la mañana descubrimos,
posada en la persiana del balcón,
una enorme libélula dorada,
estática, majestuosa
como una joya única,
prodigio de la más excelsa orfebrería;
un broche fascinante de oro puro,
ofrenda repentina
del aire y de la luz.

Y estuvo allí, prendida en la madera,
todo el día; brillando ante nosotros,
iluminando nuestras vidas.

Qué profundo silencio compartimos.

Libélula dorada,
libélula dorada de la vida...

En mi jardín todo se queda quieto,
mirándose, mirándonos vivir.


martes, 6 de octubre de 2009

Desórdenes de carpeta: Un poema sin título



Después de algún tiempo (no hay término medio), he vuelto a sentir la tentación de escoger al azar una de mis carpetas y mirar en su interior. Escondido en un caos de manuscritos, recortes, dibujos y fotos ha aparecido, escrito con bolígrafo en el reverso de un pequeño recibo amarillento, este breve poema o apunte de poema sobre el que no guardaba memoria alguna. Mi hija tenía entonces cuatro años.

* * *


Hija:
siento tu soledad como algo mío.

Te veo jugar en campos de mi infancia.

El sol en tus mejillas,
el viento en tus oídos
y en tus ojos la luz
que abraza cuanto toca.

Las vidas se repiten
y siento en ti mi vida.

Cómo te quiero, hija,
y qué mal lo demuestro.

Es así de sencillo:
te dejo sola, como yo me siento.



Campo de Mula, 12 de febrero de 1995.


sábado, 3 de octubre de 2009

Recital (de goles) en Blanca



El jueves, en la SELIN,
oh, río Segura, a tu orilla,
Covadlo y yo, en buena lid,
vencimos al futbolín
a Serrano y a Bonilla.



[En la foto de arriba, Juan Bonilla y Miguel Serrano antes de la derrota; en la de abajo, tomada por Miguel Ángel Monda, ambos equipos en plena confrontación. Mi compañero es Lázaro Covadlo. Para satisfacer vuestra curiosidad, os confesaré que ganamos por la mínima: 6 - 5.]

jueves, 24 de septiembre de 2009

En el 50 aniversario del nacimiento del poeta José Antonio Martínez Muñoz [y 2]



Sostiene que un fósil no es una piedra, sino una criatura animada,
suspendida en una vida más lenta, más leve, más larga.

-JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ MUÑOZ-


Como decíamos ayer, nuestro amigo José Antonio ha alcanzado la mayoría de edad. A estas alturas de la evolución deberían darnos el DNI cuando cumplimos los cincuenta. Ahí sí que no hay vuelta de hoja: somos ya nosotros por entero.

Pero el Chota tenía ya cien siglos cuando lo conocí, allá por 1974, en la playa de Villananitos de Lo Pagán, dos o tres meses antes de que cumpliera sus quince años de estancia en esta vida. Acumulaba, pues, 10.014 años de experiencia vital. Para mí fue providencial. Hoy, quienes lo conocemos bien hemos aprendido a disimularla con cierta naturalidad, pero en aquella época era muy grande la emoción que me invadía al estar junto a él, cuatro años más joven que yo, y compartir entre lentos baños, anchas noches y largas caminatas, su sabio humor, su verbo ágil y claro, su inteligencia antigua... Y poesía, y cerveza, y música, y mojitos (sí, el mojito también me lo descubrió él). Y muchas, muchas, muchas, sonoras carcajadas junto al mar.

Así que José Antonio se nos ha hecho mayor, pero sólo un poco más de lo que ya era.

El domingo pasado nos convocó a un nutrido grupo de amigos, familiares, compañeros, poetas, políticos y sindicalistas en el Café-Bar El Secreto para regalarnos, como preludio a su cincuenta aniversario, un libro precioso con todas sus "traiciones", esto es, sus traducciones (ya hablaremos en otro momento de ese libro). Tanta generosidad y tanta elegancia no se acumulan en una sola vida.

Quién, sino alguien que ha venido al mundo muchas veces, podría escribir versos como estos:

hay un parentesco de la vida
con lo inerte

algo cosanguíneo

lo sé

cada vez que estoy
no exactamente vivo


[El viento de la Gehena, Bartleby Editores, Madrid, 2005]

O como estos:

Cuanto iba a decir estaba dicho.
(Cuanto iba a vivir estaba vivido.)

Apagó la luz en silencio.


[la lluvia en el cristal, Nausícaä, Murcia, 2000]


O como estos otros (el poema original no lleva puntos, sino espacios, pero es que no puedo, o no sé, transcribirlo de otra forma):

lento....................silente
...........como un varano viejo
............................el mundo..........sigue


[nada, nadie, La Poesía, señor hidalgo, Barcelona, 2002]


Y no digamos estos:

uno se agarra a las palabras
y mantiene la apuesta

porque el peso del mundo es amor
y se deja sentir el peso del mundo en el alma

[Uno, Editora Regional de Murcia, 2003]


Y volviendo a la Gehena:

fui humus fui tierra almagra
tuve en mis manos las manzanas doradas de una nemorosa
tierra donde las ninfas gobiernan y crían juntos osos y conejos
mis manos se tintaron de sangre y mi frente de una estrella almagra

fui humus fui adama
crucé innumerables veces el piélago de anchas espaldas

en tierra alguna fui extranjero y nunca escuché lengua
que sus pulsos no me desvelara

dancé en el aire la danza de la ceniza escribí en los papiros
las cifras del alma

[El viento de la Gehena, Bartleby Editores, Madrid, 2005]


Amigo José Antonio, que sigas cumpliendo siglos. Ya sólo te falta medio para los CI. Difícilmente podríamos alcanzarte; pero sin ti la vida no sería la misma ni habría merecido tantísimo la pena.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

sábado, 19 de septiembre de 2009

Con la mente en Blanca



Hola de nuevo, amigos; y disculpad mi tardanza en reaparecer por estos pagos. Tras dos largos meses de ausencia, mi mente aún no ha regresado del todo... Pero no, el título no es una errata ni tiene nada que ver con eso; tampoco alude (aunque se ceñiría igualmente a la verdad) al hecho de que en los últimos días me acuerde más de lo habitual de mi amiga Blanca Andreu, entre otras razones porque ha colgado en su blog un soneto de Shakespeare traducido por mí que, al parecer, está gustando mucho. No. "Con la mente en Blanca" es el eslogan que encabeza el programa de la SELIN, esto es, la primera Semana de la Edición y la Literatura Independiente, que tendrá lugar en Blanca (Murcia) del 28 de septiembre al 4 de octubre. Toda una novedad, teniendo en cuenta que "por primera vez en España, la industria del libro independiente tendrá un lugar donde mostrar sus propuestas". Si pincháis aquí tendréis acceso a toda la información. Y, si os fijáis, el jueves 1 de octubre amenizará la velada el legendario dúo Escobijazz, esto es, el guitarrista Miguel Ángel Monda y un servidor; y no se lo digáis a nadie, porque es una sorpresa, pero junto a nosotros actuará como invitado uno de nuestros más preciados músicos de jazz, el incomparable clarinetista jumillano Andrés Santos... Bueno..., ejem..., si hace un par de días retomé mi otro blog con un poema de León Molina en el que el protagonista era el jazz, no veo por qué iba a dejar de aprovechar la ocasión de promocionar una actuación de mi grupo de jazz en el marco de un ciclo literario. En todo caso, gracias por contar con nosotros y enhorabuena al Ayuntamiento de Blanca y a los organizadores del evento, Antonio Ubero y Alfonso García-Villalba, por esta nueva e interesante iniciativa cultural. Confiemos en que el personal se deje caer por allí también con su cuerpo.




miércoles, 8 de julio de 2009

Desórdenes de carpeta: El precio de las cosas



Bueno..., pues ya tengo un nuevo módem y, lo que es más importante, también wi-fi, por lo que puedo conectarme inalámbricamente con el ordenador portátil desde cualquier punto de mi casa.

En fin..., volviéndo a mis desórdenes, hace un par de días encontré entre mis viejas carpetas el primer borrador de El jardín errante, impreso, según consta, en el estudio de diseño de mi amigo Eduardo Saro y fechado el 14 de enero de 1994. Confieso que había desaparecido incluso de mi memoria. Por aquel entonces colaboraba muy frecuentemente con Eduardo en trabajos de redacción, ilustración, maquetación, montaje de stands, exposiciones y cosas por el estilo, con lo que pasaba muchas horas en su estudio, que estaba muy bien provisto de los mejores ordenadores del momento. Sin duda se trata del primer borrador que confeccioné íntegramente con medios cibernéticos. El orden de los poemas es totalmente distinto al del libro tal y como se publicó, y, en efecto, entre ellos figura mi poema "En suma" junto a dos o tres más que finalmente también fueron desechados.

Uno de ellos es una rareza que había olvidado por completo. Al leerla ahora intuyo y comprendo los motivos por los que la descarté. La verdad es que no pegaba ni con cola. Leída aisladamente, puede parecer profunda, irónica, incluso divertida, pero no pasa de ser un mero ejercicio, un artilugio, un desahogo puntual que no va a ninguna parte. Sólo desde esa perspectiva puedo justificarla. Por otra parte, ¿quién soy yo para censurar o inventariar las necedades ajenas? Pretendiendo criticar ciertas piruetas, realicé una pirueta aún mayor. Sin duda, el título deja mucho que desear; tal vez sólo se salven las combinaciones métricas y las rimas...

Pero juzgad por vosotros mismos...

* * *


EL PRECIO DE LAS COSAS


Entra afuera, sal adentro.
Juzga que en tu extravío está tu centro.

Sube atrás, desciende enfrente.
Anda a la pata coja por tu mente.

Gira recto y da una voltereta.
Agáchate de pie hacia tu meta.

Bebe piedras, cómete los vientos.
Narra versos y versifica cuentos.

Que cada día que pasa sube el precio
de las cosas que dice y hace un necio.



Murcia, 22 de julio de 1993.


martes, 23 de junio de 2009

Desórdenes de carpeta: En suma



Hoy he dado con este poema que, en su día, se quedó fuera de El jardín errante. No sé si hice bien o mal entonces, ni si lo hago ahora. "Pero qué importa eso". Al menos ya ha alcanzado el rango de poema inédito. Como lo escribí en La Torre de la Horadada, os lo dedico a vosotros Blanca, Carmen, José Manuel, torreños de corazón...

* * *


EN SUMA


He llegado hasta aquí.

Mi vida ha sido un viaje silencioso,
no más extraño ni arriesgado
ni más emocionante que cualquier otro.

Yo nací en un jardín. Vi caer muchos frutos
y crecer muchos árboles.
Pero mi ley fue la del mar. Lo supe siempre.
Sobre aquel techo de hojas aprendí a navegar;
aprendí a naufragar. Pero qué importa eso.

He llegado hasta aquí.

Quebré tallos y ramas
encaramándome y cayendo.
Mentí, dudé y fallé; así hallé mi verdad.
Confié en mi deriva
y en la franqueza de mi sueño.
Y a veces fui vehemente con mis inclinaciones...
Pero qué importa eso.

He llegado hasta aquí.



Torre de la Horadada,
29 de julio de 1993.


martes, 16 de junio de 2009

Mayo del 2009



Según este calendario
del Museo Ramón Gaya,
tuvimos un mes de mayo
curioso donde los haya.

¿Vosotros no habéis notado
nada raro últimamente?
Ese mes, ¿no habrá alterado
todos los meses siguientes?

martes, 9 de junio de 2009

sábado, 23 de mayo de 2009

Retoques de prensa [Sanidad]






(Nota: el primer retoque es de agosto de 1995; el segundo, de diciembre de 2000).

lunes, 27 de abril de 2009

Retoques de prensa [Política]



Desde que comencé a escribir y en diferentes etapas de mi vida he sentido ocasionalmente el impulso de jugar o experimentar mezclando y modificando titulares de prensa que en un momento dado llamaron mi atención, creando a partir de ellos nuevos e insólitos titulares que de otro modo nunca habrían existido y que no por ficticios resultaban menos ajustados a una determinada realidad. Cierto es que, dependiendo de los asuntos de que trataban, unos retoques me salieron más poéticos que otros; pero creo que en todos o casi todos quedó reflejada una curiosa simbiosis entre la sintaxis estrictamente periodística y el lenguaje puramente creativo. Como digo, he tenido varias rachas en que he ejercitado este, digamos, subgénero literario. Una de las más prolíficas tuvo lugar en agosto de 1995, período al que pertenecen los cuatro retoques de tema político que muestro a continuación. Con ellos queda inaugurada esta nueva sección, que iré ampliando en días sucesivos. Sólo os pido que tengáis en cuenta la situación social y el contexto histórico en que fueron creados; aunque lo cierto es que muchos de ellos siguen siendo hoy de una rabiosa actualidad (como suele decirse en términos periodísticos). Por lo demás, sacándolos a la luz espero sobre todo contar con vuestra complicidad y haceros pasar más de un buen rato.








jueves, 23 de abril de 2009

García Montalvo, al aire libre



Hoy, 23 de abril, es el Día del Libro. Ahí es nada. Pero en Murcia es, sobre todo, el Día de Pedro García Montalvo, el escritor a quien este año el Museo Ramón Gaya (que es como decir la capital de la pintura y de las letras de nuestra ciudad) rinde su particular homenaje anual. Acabo de darme cuenta de que la farola de la foto de arriba está etiquetada con el número 23..., ¡qué coincidencia!

El caso es que dentro de unas horas participaré, junto a otras muchas personas, en la lectura ininterrumpida de gran parte de la obra de García Montalvo a las puertas del museo, en nuestra emblemática Plaza de Santa Catalina, cuyas farolas brillan desde hace días más que nunca acompañadas por la imagen del insigne escritor murciano. De hecho, el viernes pasado por la mañana me acerqué para hacer un reportaje, del que os dejo una muestra.











El título de esta entrada, García Montalvo, al aire libre, es en realidad el título de un artículo que escribí cuando salió a la luz El aire libre (Colección La Veleta, Editorial Comares, 2002), una recopilación de artículos y semblanzas que me deslumbró de principio a fin. El artículo lo redacté el 16 de marzo de 2003, pero no apareció publicado en el diario La Opinión hasta casi tres meses después (el viernes, 6 de junio). Aquí lo dejo también, por si a alguien le interesa.

En fin, ¡viva Pedro García Montalvo y feliz y próspero Día del Libro!

sábado, 18 de abril de 2009

Desórdenes de carpeta: Viñeta reinventada



En 1999, cuando salió a la luz El jardín errante, aproveché esta viñeta de Ricardo & Nacho, que casualmente apareció por esas fechas, para cambiarle descaradamente el texto del bocadillo y adjuntarla en los sobres con los ejemplares que envié a unos cuantos amigos. Acabo de encontrarla en una carpeta que estaba... ¡dentro de otra carpeta! No recuerdo qué decía el texto original. La viñeta formaba parte de una historieta a toda página en el Magazine del diario El Mundo. No sé si la guardé, pero quién sabe... Puede que un día de estos dé con ella.

lunes, 13 de abril de 2009

Desórdenes de carpeta: El futuro callado



Hoy quiero inaugurar una nueva sección, y para ello he rescatado un viejo título anotado en uno de mis cuadernos: Desórdenes de carpeta. A lo largo de los últimos treinta años he venido acumulando un sinfín de carpetas cuyos contenidos escapan ya a mi control. Si un día me empeño en buscar en ellas algo concreto, encuentro antes cien mil cosas con las que acabo siempre enredándome, pues me transportan a otras tantas situaciones igualmente concretas de mi vida. Todas esas carpetas conforman una inmensa baraja. Casi diría un Tarot. Cada vez que las abro, cambio su orden, es decir, su desorden. Sí. Lo admito. Soy carne de síndrome de Diógenes. Así que he decidido sacar de vez en cuando a la luz algo de lo que contienen. Quizá sea una buena medida terapéutica. Y aunque, tratándose de lo que se trata, la calidad no esté garantizada, lo que sí garantizo es variedad.

Para empezar, ahí va un duro poema inédito, fechado el 6 de julio de 1993, con el que he topado esta noche:


EL FUTURO CALLADO

Cuando duele la cara de mentir con codicia
nacen gestos posesos de rencor y fracaso.
Un rotundo portazo no devuelve el prestigio.

Las ofensas letales que filtrasteis a oscuras
han abierto las llagas que os concomen por dentro.
Son el premio propicio que el error merecía.

Fomentando los vicios esparcisteis la culpa;
pero no conseguisteis desplazar de su ruta
el futuro callado que os convierte en despojos.

lunes, 30 de marzo de 2009

Reencuentro con mi pasado



El pasado viernes culminé en Cehegín mi periplo como ponente o conferenciante (una empresa totalmente nueva para mí) en un seminario sobre Lectura y Familia organizado por el Consejo Escolar de la Región de Murcia, al que fui invitado en calidad de escritor a fin de transmitir mi propia experiencia literaria y aportar reflexiones y propuestas que ayuden a fomentar la lectura entre los alumnos, así como la colaboración entre las familias y el profesorado. Mi balance personal sobre este seminario ha sido, en todos los órdenes, sumamente positivo. En fechas anteriores me tocó visitar Lorca y Las Torres de Cotillas, y fue en este último pueblo donde tuvo lugar el excitante reencuentro con mi pasado al que ahora quiero referirme.

Entre 1971 y 1975, es decir, desde mis 15 a mis 19 años, me trasladé prácticamente todos los fines de semana y gran parte de las vacaciones de Navidad, Semana Santa y verano a Las Torres de Cotillas, pues durante ese tiempo vivió allí un primo hermano mío que era, además, mi mayor cómplice y mi mejor amigo. Así que acabé por tener en aquel humilde municipio una formidable pandilla y una novia formal con la que estuve saliendo más de tres años.

El día de mi ponencia, concretamente el pasado martes día 24, acudí a la Casa de la Cultura de Las Torres con la esperanza de encontrame con algún rostro conocido de aquella lejana época. Y así ocurrió, efectivamente. Antes de entrar al salón de actos, mi mirada se cruzó con la de una mujer que me miraba con cierta incredulidad. "¿Eres tú? ¡Es que no estaba muy segura!", me dijo sorprendida. En verdad, en los últimos treinta y cinco años mi aspecto físico ha cambiado mucho..., ¡pero ella se mantenía prácticamente igual! Se trataba de Loli, una simpática chica de la pandilla que, además, era prima hermana de Pilar, mi novia de aquel entonces. Loli es hoy la eficiente directora de un instituto de Enseñanza Secundaria en Las Torres de Cotillas. Es la que aparece agarrada a mi brazo izquierdo en la fotografía de grupo que nos hicimos para el recuerdo en el vestíbulo de la Casa de la Cultura.

Como comprenderéis, hablamos de muchas cosas y revivimos historias ya casi olvidadas; entre otras, nuestra participación entusiasta y desinteresada con el grupo de teatro local, llamado "Tejuba", fundado hace más de cuatro décadas por Juan Baño (y de ahí su nombre, "Tejuba", esto es, Teatro Juan Baño), uno de los más apasionados hombres de teatro que he conocido nunca, capaz de hacer con cuatro duros los montajes más espectaculares y de dirigir con paciente maestría a más de sesenta actores (la mayoría, como yo, simples jóvenes aficionados) en representaciones de Autos Sacramentales como El Prendimiento o Adoración de los Reyes Magos y Degollación de Inocentes.

Bien. A lo que iba. En aquella conversación con Loli se encontraba presente el actual Concejal de Educación y Cultura de Las Torres, Pedro Cabrera, quien al escucharnos me dijo: "Precisamente, hace un par de años editamos un libro titulado 40 años de teatro en Las Torres de Cotillas... Espera un momento". En un santiamén, entró en su despacho y salió con un ejemplar de dicha publicación en sus manos, de la que me hizo entrega. Me puse a hojear de inmediato aquel libro plagado de carteles y fotografías, de manera que nombres, rostros y recuerdos empezaron a aflorar como de un viejo volcán en mi cerebro. Confieso que en aquel momento comencé a buscarme apresuradamente a mí mismo entre aquellos cientos de imágenes, pero para mi desconcierto no me reconocí en ninguna de ellas. Sí que reconocí a mi primo, a muchos de mis amigos, a mi novia Pilar, a la misma Loli... Sólo cuando llegué a mi casa y me puse a mirar literalmente con lupa aquel libro pude leer mi nombre en un cartel y adivinar mi rostro en una de las fotografías...

Podéis reiros cuanto os plazca. Y ahora que se aproxima la Semana Santa, más aún. El pedazo de actriz que hace de Virgen no es otra que Pilar, mi antigua novia. Yo soy el imberbe cabizbajo que hay al fondo. Corría el año 1972. Teníamos dieciséis añicos...



sábado, 21 de febrero de 2009

La isla



Si es cierto que una imagen vale más que mil palabras, esta fotografía bien podría equivaler a toda una novela; sin ir más lejos, a Robinsón Crusoe, de Daniel Defoe; sólo que en este caso la isla no se oculta en ningún trópico, sino en pleno corazón de mi ciudad. Concretamente, en la calle Almudí, a espaldas del emblemático palacio con el mismo nombre; en realidad, más que de una calle, se trata de un solitario pasadizo al que se accede desde las calles Jara Carrillo y Arco de Verónicas. Hacía años que no pasaba por allí, y eso que se encuentra a escasos cincuenta metros de mi casa. El otro día, volviendo del mercado, sentí un impulso y me adentré en ella. Fue como atravesar de repente una puerta en el tiempo. El náufrago dormía. Mientras realizaba la paronámica recordé la escena en la que Crusoe escribe, a modo de un debe y un haber, un inventario de sus cosas, "no tanto para legarlas a quien fuera que viniese tras de mí, porque lo más probable era que tuviese muy pocos herederos, como para distraer los pensamientos que cotidianamente venían a afligir mi espíritu". He intentado por tres veces subir la foto a su tamaño original, 6'59 MB, pero no me ha sido posible (me hubiera gustado que pinchando sobre ella la recorriérais visualmente, como si se tratase de una visita interactiva a una performance que ya quisiera para sí el mismísimo Karabatic), así que no encuentro otra solución que colgar el reportaje entero para que podáis recrearos a vuestro antojo en cada uno de los objetos, cachivaches y utensilios que conforman el lugar. Después, haced balance de vuestros propios males y bienes, de los consuelos de que gozáis y las desgracias que sufrís... en vuestra isla.