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jueves, 30 de octubre de 2008

"Desde fuera", de Álvaro Valverde



"Pues parece que todo nos esconde / en esta encrucijada que habitamos". Así comenzaba uno de los poemas de Álvaro Valverde aparecidos en abril de 1987 en aquel número 12 de El Urogallo que ambos compartimos junto a otros poetas, casi todos, por entonces, absolutamente inéditos. Hasta ese momento, Álvaro sólo había publicado un libro (Territorio) y dos 'plaquettes' (Límites y Sombra de la Memoria), pero ya advertíamos en él a un poeta serio, profundo y contemplativo. El paso de los años, su lealtad. su constancia, nos han dado la razón y hoy es, además, un poeta maduro y consagrado, autor de libros como Las aguas detenidas, Una oculta razón, A debida distancia, Ensayando círculos, Mecánica terrestre y el que ahora nos ocupa, Desde fuera, que ha visto la luz en Tusquets hace sólo unos meses.

El libro, escrito entre los años 2000 y 2007, está dividido en seis partes. Para esta muestra he escogido seis poemas pertenecientes a tres de ellas. El primero, que corresponde a Desde dentro, fue leído por Álvaro en el Museo Ramón Gaya el pasado día 7 y tuve la osadía de grabarlo con mi pequeña cámara de fotos digital. La calidad de imagen y sonido, que ya dejaba mucho que desear, disminuyó considerablemente al volcar el vídeo en la red; pero ahí queda como testimonio de aquella entrañable lectura en su primera visita a Murcia. He ilustrado el poema, además, con una de las muchas estampas que el magistral Santiago Rusiñol realizó de los Jardines de Aranjuez.

El segundo poema que he seleccionado es el tercero de los cuatro que componen Entonces la muerte, una de las secciones con las que más me identifico. Su forma de hablar de la muerte, de entenderla y sentirla, se parece mucho a la mía. Perdonadme la inmodestia, pero creo que en estos poemas hay versos que podría haber escrito yo. La fotografía que lo acompaña es una composición mía realizada con una calavera de plástico y un esqueleto fluorescente con los que suele jugar mi hijo.

Finalmente, he elegido cuatro poemas de la serie Imaginario, otra de las que por su fuerza y hondura más me gustan. Se trata de poemas inspirados en cuadros del pintor extremeño Godofredo Ortega Muñoz, paisajes secos y semidesérticos que inmediatamente me transportaron a las tierras baldías y los campos de secano de nuestra región, ese otro rostro desnudo del paisaje murciano que tanto atrajo a uno de nuestros mejores paisajistas: Manuel Avellaneda. Es por ello que me he tomado la libertad de ilustrar los poemas con dos pinturas suyas: el tríptico "Entre Albudeite y Campos del Río" y "Tierra seca, I". Estoy seguro de que Álvaro Valverde se estremecería ante esos mares sedientos de Albudeite, Cieza, Blanca, Archena, Campos del Río…, o contemplando desde lo más alto de la Cresta del Gallo lo que nosotros llamamos El Paisaje Lunar. A ver si vuelve pronto a Murcia y los conoce.

* * *

(De DESDE DENTRO)




MEDITACIÓN EN LOS JARDINES DE ARANJUEZ

No es la estación del año más propicia
para que el esplendor de estos jardines
se muestre por entero. En primavera,
el verde renovado de las hojas
contrasta con los tonos de las flores;
en otoño, es la gama de ocres quien impone
belleza a esa nostalgia
que destila su zumo
de las sombras frondosas del verano.
Pero ahora, en invierno,
ni siquiera la luz de este sol de febrero,
ni la seca y solemne majestad de los árboles,
ni el silencio escondido tras el canto de un pájaro
son capaces de dar la medida precisa
de ese sueño que alguien ideó como réplica
del viejo paraíso.
Y, sin embargo, ahí
es donde en realidad está el sentido
de esta creación del ser humano:
en la apagada música que brota
del fondo de un jardín
cuando el mundo dispone una ausencia de vida
y parece que todo permanece en la muerte.

* * *

(De ENTONCES LA MUERTE)


3

En realidad, no sé
si vamos al encuentro de la muerte
o si venimos ya de su certeza.
No me recuerdo ajeno, de algún modo,
a su alargada sombra sigilosa.
Estaba allí en lo oscuro, en las estancias,
al fondo del pasillo, en la penumbra
de aquel mismo rincón en el que ahora
estoy acurrucado contra el tiempo.
Estaba en las palabras susurradas
y estaba en los silencios clamorosos
y en los ojos tristísimos y húmedos
de mis padres volviendo de la iglesia
sin más explicaciones que las tópicas.
Estaba allí, sin duda,
y siempre ha estado
haciéndome la misma compañía
y sé perfectamente cómo huele,
y las formas que adopta y reconozco,
como si fueran mías, sus mentiras.
Por eso dudo si vamos a morir
o de una vez por todas dejaremos
de estar ya en vida muertos.

* * *

(De IMAGINARIO)


II

Otra vida secreta crece ahí,
bajo las piedras abrasadas,
por entre las retamas.

Ése es el reino oscuro
del sombrío alacrán.
El luminoso
del lagarto ocelado,
que bebe el sol candente
sobre las rocas.


VI

Amo la sequedad.

Es una mancha
que se adhiere indistinta
a la propia mirada
y produce en el alma
un estado sereno.

Es como un filtro ocre
que tiñe cuanto vemos
del color de las cosas
que de veras importan.

Es la clara noticia
de la otra ladera:
donde ocurren sucesos
que carecen de nombre.



X

Este es el negativo
de una imagen real.

Detrás de este paisaje
desierto y destruido
está la fuente umbría
que vi entre los alisos.

Tras el eco monótono
de la agreste cigarra
se esconde el canto puro
de un pájaro emboscado.

Oculta este olor seco
de hierbas agostadas
el aroma fragante
de las flores silvestres.


XVIII

Es de otro mar
del que proviene
este desierto:
de un mar originario,
anterior inclusive
al de las aguas.


ÁLVARO VALVERDE
(Desde Fuera. Tusquets Editores, 2008)

sábado, 13 de septiembre de 2008

Cuatro poemas de "Oír la luz" en la voz de Eloy Sánchez Rosillo



Pero la sorpresa más grande, el acontecimiento literario más importante que septiembre ha propiciado ha sido, sin duda, la aparición del último libro de Eloy Sánchez Rosillo, Oír la luz (Tusquets Editores, 2008), del que os traigo, de la mano de Juan Ballester, una generosa muestra: un total de cuatro poemas que con motivo de la publicación el poeta leyó ante la cámara y que Juan ha tenido a bien colgar en dos blogs: Ramón Gaya (dedicado a la vida, obra y pensamiento del pintor) y Murcia útil (cuyo lema reza: "Un sitio útil para encontrar lo que buscas sin rodeos, pero también un sitio inútil porque sirve para perder un poco el tiempo sin rodeos").

Dejadlo todo y escuchad la luz.

* * *



Eloy Sánchez Rosillo


PORQUE NADA TERMINA
(Ramón Gaya)

Es preciso que todo en apariencia acabe
para que al fin comience.
Sólo entonces los hechos
de nuestro acontecer desordenado
adquieren poco a poco
la rara consistencia indestructible
del sueño o la leyenda; sólo entonces podemos
comprender lo vivido, completarlo,
y soñar sin temores ni asechanzas,
interminablemente,
la maravilla cierta del vivir.

Cuando pienso, Ramón —después del trance
natural de tu muerte—, en los años aquellos
en los que coincidimos en el mundo,
siento que me estremece
el misterio absoluto que es la vida.
Qué suerte para mí tan inmensa y extraña,
inexplicable y misericordiosa,
fue el que nos condujeran nuestros pasos
—a través de avatares cuyo oculto sentido
cifrado permanece—al día y a la hora y al lugar
en que nos conocimos;
y qué providencial para el que soy
resultó que en sí mismo llevara nuestro encuentro
la bendita semilla
de una amistad tan larga y luminosa.
¿Es esto mero arbitrio
de la casualidad? Es destino y enigma.
A cierta edad, un hombre no se engaña
y sabe lo que ha sido en su existencia
de veras decisivo. No ignoro que sin duda
tú en la mía lo fuiste,
y es imposible y triste imaginarla
sin tu ejemplo constante,
y sin la relación tan duradera
que mantuve contigo y con tu obra.

Sí, yo he estado muy cerca muchas veces
de increíbles prodigios.
Vi surgir tu pintura del abismo del lienzo
y pude contemplar cómo sus formas vivas
lentamente empezaban a respirar despacio
al llegar a este mundo.
Con frecuencia, asimismo,
sabía del fulgor de tus escritos nuevos
antes de publicarse,
y tuve el privilegio de escuchártelos.

Tu obra es patrimonio
de cuantos quieran que les pertenezca.
Pero, además de compartir tan fértil
y tan bella heredad con los que la hacen suya,
yo fui también testigo de tu vida,
y eso sólo unos pocos lo hemos sido.
Ineludible obligación gustosa
y legítimo orgullo
mueven y moverán mi ánimo y mi lengua
al testimonio fiel.

No encuentro en la memoria
lances que te afectaran
y en los que tu persona rayase por debajo
de ti, de la alta imagen
que en quienes te tratamos proyectabas.
Hondura y gravedad no te impedían
ser diáfano y alegre. Nunca he visto
a nadie menos dado a complacerse
en sus propias miserias y desdichas,
aunque al igual que a todos,
e incluso más que a muchos,
la angustia y la tragedia te salieran al paso
y en tu ser pretendieran en vano agazaparse.
Severo y exigente contigo y con los otros
hasta extremosos límites,
mas generoso y comprensivo al cabo,
sin componendas ni renunciaciones.
Ahora estoy acordándome de tus ojos vivísimos,
que hasta el fondo miraban con rigor y ternura.
Y recuerdo tu voz tan íntima y serena,
tu voz que por costumbre, sin excepciones, iba
a buscar las palabras
hasta el origen mismo sagrado de las cosas.

Nada de cuanto digo
se extingue con tu muerte.
Tras esa puerta estrecha, oscura y necesaria
que un día atravesaste,
continúa el camino, ya sin riesgo ninguno
de que discurra por lugar baldío
ni de que, como pudo suceder,
nos resultara ajeno su trazado.
Que los muertos entierren a sus muertos
y la ceniza vaya a la ceniza.
Tu luz y tu verdad
entre nosotros siguen
y han de seguir, tan vivas y tan puras
como en cualquier momento,
limpias de escorias y de contingencias.

Es preciso que todo transcurra y se remanse,
que al parecer concluya para que al fin empiece.
Porque todo está siempre comenzando.
Porque nada termina.

* * *



Eloy Sánchez Rosillo



JARDÍN DE FLORIDABLANCA

He vuelto a este lugar del corazón, y hay
una luz semejante a la que había aquí
en mis años primeros. Nunca puede olvidarse
la luz de los orígenes:
la recuerdan por sí mismos los ojos.
Tan viva y tan alegre como aquella de entonces,
cae sobre mí, me dora la cabeza
y me ampara las manos.

Pero hoy,
aunque piadosa y dulce,
me llena el pecho de melancolía.

* * *


PALABRAS DE AMOR

Las palabras de amor que pronunciaron
tantos y tantos labios, ¿dónde están?
Surgieron siempre como surgen hoy,
vivas y arrebatadas, misteriosas
ascuas del corazón que dan origen
al más hermoso y poderoso fuego.
Eran y son eternas, pero mueren
a cada instante, cuando las apaga
el tiempo en el ahora tan sombrío
de quienes luminosos las dijeron.
¿Qué sucede con ellas?
¿En qué enigma
se funda su fulgor inextinguible?
¿Qué ley las desbarata y las avienta?

* * *

OÍR LA LUZ

Debo decir que cuando yo era niño
y en el campo veía la densa muchedumbre
de estrellas en los cielos del verano,
además de mirar tanto fulgor,
podía oír la luz: se escuchaba allí arriba
como un rumor de enjambre laborioso.

* * *



ELOY SÁNCHEZ ROSILLO
(De Oír la luz, Tusquets Editores, 2008)

HOTEL VÍA LÁCTEA. La revista 'El coloquio de los perros' dedica un gran monográfico a José Óscar López (Murcia, 1973-2024).

Portada del monográfico realizada por ÁNGEL MATEO CHARRIS. El pasado día 11, auspiciado por la Feria del Libro y el Aula de Poesía de la Uni...