lunes, 23 de abril de 2012

Un poema de 1986




LOS CIELOS INQUIETANTES

Los cielos inquietantes se asoman a los días,
al barro de los días, a nuestra edad sin tiempo.
Los cielos inquietantes nos muestran silenciosos
nuestro destino extraño, nuestro único fin.


[Publicado en En un camino en el aire, Editora Regional de Murcia, 1994]


* * *

lunes, 9 de abril de 2012

Dos poemas de 1977




ADELFAS

Dos a dos nuestras horas cantan a la luna, el miedo
coge adelfas por entre los vientos.
Dos a dos se alejan las aves hacia las mil noches,
sus alas cruzándose amorosas, rozando la cabeza
de la eternidad.
En una noche sembraré rocíos de mi cuerpo vivo,
cuando en mi soledad me conozca tanto
como conozco las estrellas.

Ercid Scaguer, entre los hombres te vi pasar como alegre,
abriendo tus manos hacia todo con mágica destreza.
Oh, brujo, se produce el milagro del verso.
El ave grande te subió a su espalda tranquila, el sol
tímido tomó tus cabellos de oro,
bordó los suburbios de azares, de símbolos, de frescura.
Ercid Scaguer, y tú habías muerto.

Sí y no sufro por la cortedad de tu olor y el tiempo escaso.
¿Qué me sucede estos días, amor, de fruto en vano y de silencio?
Me dicen las hojas, amor, devotamente me lo dicen,
que tu pureza de ahora y tu suspiro,
tu ternura y tu océano más bello
arrancan de las nubes caricia inmensa.
Me dicen los gamos que siembras dibujos y estrellas
y que hasta mí desciendes desde el Mediterráneo.

Cogió el ballestero las redes y las casillas. De su pecho
crecieron las piñas y el hacha,
de su tronco la gris arena, el agua amarga
y los desdenes.
Corrieron al monte las adelfas, pobremente calladas,
sufriendo al sol.
Llevaron marinas a Carmen Rózar the column,
que estaba celando a su hombre muerto
en una noche de febrero.


[Murcia, 24 y 27 de junio de 1977. Publicado en Un camino en el aire. Editora Regional de Murcia, 1994]

* * *


LIBERTAD HACIA DENTRO
(Inédito)


I

Por qué el sol es esta soledad que te circunda como un reptil de fuego que reposa en las plantas. Vas hacia tu reencuentro y te ilumina. Siempre con esa fuerza que te pica, siempre con ese atril de luz que te provoca. Estás confuso. No dudas en decirlo. Y sin embargo todo eso te es inevitable y te anuncia la hora, que es mentira, pues sabes bien que no es definitiva.

Te busco y te deseo, pérdida entre las nubes. Con mis manos, con mi boca. Tal vez ya estás aquí. Recorro con los ojos las distancias. Son enormes.

- ¿A quién llamas?
- A nadie.
- Yo soy Nadie.

De una estrella a otra, de un alud a una ladera mi cuerpo permanece inmóvil. ¿Es esto un comienzo o una continuación? De nuevo estaré solo. Escucho los fraseos de una alondra. Partículas de ritmo. De desintegración.

La lluvia es un extenso pasadizo, un cauce al mar, y cada gota un poderoso océano. Las aves comprendieron el riesgo de ser libres. Acróbata en el agua, tus ojos entornados no trazan un camino. Aprecias el peligro, la sal en la saliva. Sientes tus propios límites tan pronto como saltas, sientes tu propio juego tan pronto como asombras. Transcribirlo te llevaría siglos. Escucha el corazón de las arenas, escucha cómo laten los instantes. Descifra lo inefable de un segundo. Penetrará en tu alma.

Cuántos años, cuántos y pocos años en tu cuerpo.

Y contemplas las piedras que a menudo acaricias para sentir su peso, la vívida presencia del peligro que dilata las horas.

Los ritos se insinúan, los instantes, los posibles disfraces de la cara, los pómulos, la boca. Nuestros hábitos, nuestras obligaciones. Ya se irá todo, lo impreciso, lo ingenuo, la vigilia. Habrá una puerta que se abre no sé cómo hacia un mar, un estante vacío, algún libro en tus manos. Esto es. Y sin embargo sé que es algo más, tanto más cuanto que desaparece, una lluvia o un riego en la sangre. Y se adivina cada gesto, cada relación inclinada al vacío. Allí es fácil que algo se repita. O carecer de alma, extraviarse allí donde uno es arbolado, volcado en las ideas.

Y te abandonaré al azar de un mañana intranquilo, para que verifiques. Tus deseos desbordan los lenguajes. Para que no suprimas las voces de la sombra. Descifra sus mensajes, lo nocturno, las frases encauzadas al olvido. Y no preguntes, no escuches el tiempo. Yo abrazaré tu cuerpo ausente. Yo te veré en la sombra.



II

Siempre cercano al agua, como el fuego egipcio, como el fuego que viaja entre los árboles, siempre cercano al cielo, abrazado a las piedras, consumiendo las ramas y las hojas con la ayuda del viento. Qué te dicen, tan lejos y tan cerca del lenguaje, los símbolos, tan vivos. Ocultan algún rastro, destruyen los caminos. Las voces de la hiedra, los trazos de la hiedra son tu nombre. Y por qué te sonríen. Por el mar, por tu alma de mar. Tú callas y te olvidas, y es lo mismo. Ni el túnel, ni la luz de los espejos. Te alejas de las horas, de las torres, del mar y de las naves hacia el cielo versátil, impreciso. Tus ojos en declive descansan en la bruma. O buscan otro fuego.

La soledad es tu reino, es tu riesgo, es el viento. Sí, la realidad es muda como el aire. Pero el viento transporta las palabras y su frío te hace sonreír: regresa a la ceniza, se esparce de la tierra a las estrellas. Flamígera alegría. Contemplas el desorden, la plata que se esconde indiferente, pues qué importa. Qué importa tu mirada tan sola hacia el silencio. Los ríos y la noche no los expresa el hombre. Me llega tu mirada, solitaria nieve. Eres música sobre las profundas aguas.

Libertad hacia dentro. Donde el silencio es un dios y la soledad un sueño único.


[Murcia, 1977]

lunes, 5 de diciembre de 2011

Dos coplas con telón de fondo


Eduardo Rosales: El naranjero de Algezares (1872).



[A UN CUADRO DE ROSALES]

¿Como se llamó este hombre
que pintó el maestro Rosales?
Sólo nos queda este nombre:
Naranjero de Algezares.

Miradlo, se le ve el alma.

Y junto a él, pensativo,
su asno dignamente orlado,
tan cabal y recogido
que al verlo me he preguntado:

"Y el burro..., ¿cómo se llama?".




* * *





Alejandro Franco: Calabaza (2011).



[A UNA CALABAZA QUE PINTÓ ALEJANDRO FRANCO]

Esta va para Alejandro,
pues sé que le gustará,
porque revela de un tajo
una rotunda verdad:

El que te echó en su capaza,
por ella se fijó en ti.
¡Cómo luces, calabaza,
tu profunda cicatriz!




[S. M., noviembre de 2011]



* * *

lunes, 28 de marzo de 2011

Greguería de Ortega



"Va tan tranquilo el caminito de tierra, y de repente -¡zas!- el camino de hierro lo atraviesa. Es cuestión de un instante, pero muy dolorosa, muy quirúrgica. Es una doble inyección de hierro que perfora el cuerpo del camino de tierra, lo traspasa de parte a parte. El pobre camino queda para siempre enfermo de aquel sitio, y es preciso entablillarlo con las dos vallas del paso a nivel y ponerle un practicante que vigile al lado. Con frecuencia, al pasar, vemos el trapo empapado en sangre que el practicante agita en señal de peligro."

[José Ortega y Gasset en Notas del vago estío (1925)]


sábado, 29 de enero de 2011

La soledad de las estatuas


Carmen Piqueras (foto: Marina Nicolás)


Anoche, unos cuantos amigos recibimos un precioso correo de nuestra querida amiga Carmen Piqueras. El asunto rezaba: "Como no tengo un blog...", de modo que, tras animarla a que se hiciera uno, le pedí permiso para publicar su poético reportaje en este casi olvidado y solitario camino, a lo que ella accedió de inmediato. Lo transcribo, pues, íntegramente antes de que se arrepienta. Gracias, Mamen.

* * *

"En los últimos días he hablado con Antonio Gómez y Sebas sobre lo que significa ser poeta, pintor..., artista en suma. Sobre la íntima y maravillosa sensación de "crear" y hacerlo con pasión y honestidad, sobre la felicidad que procura compartirlo con otros seres que de una forma intensa y profunda lo "re-crean" con nosotros, de la suerte que supone la existencia de tantos libros, discos, cuadros, pelis, teatro (bueno, en Murcia es un decir) que nos quedan por visitar y de los que revisitamos porque suponen nuestra memoria afectiva, sentimental, hondamente humana. También hablamos de lo cansado y frustrante que debe ser poner tu vida, tus anhelos, incluso las triquiñuelas más indignas al servicio de una vida pretendidamente artística.

Paseaba por Murcia bajo la lluvia y pensaba en la esmeralda y magnífica soledad que procura el agua a los jardines, a los bancos de piedra... y a las estatuas de los prohombres. Sentí una punzada de ternura por ellos, tan considerados en vida y ahora invisibles entre el ir y venir de los transeúntes, del tráfico. No pude, o no quise, resistirme al deseo de fotografiar a los que me fui encontrando. He aquí algunos poetas patrios que adornan plazas y jardines de Murcia. No sé si fueron artistas a "tiempo completo", todas las horas de su vida, si soñaban con la gloria póstuma, si se consideraban la
cooltura murciana, los más modernos..., pero ¡ay el tiempo! han quedado, en el mejor de los casos, como ignorado mobiliario urbano, nadie recuerda sus poemas (suponiendo que se sepa que son poetas) y ni el verdín ni las palomas sienten el menor respeto por ellos. ¡En fin! Madrigal solo reverdece con las escasas lluvias de por aquí, cuando leo "A SELGAS" añado siempre "con sardinas saladas" y Jara Carrillo es el recuerdo de unos versos pavorosos de mi infancia sobre un inclusero al que, debido a la vestimenta que las monjas le habían puesto y que delataba su origen, no le permitían el paso a la residencia donde su madre servía. Del escultor Garrigós diré que es antepasado de menda y por tanto me callo prudentemente.










Y con las fotos (tiradas con el móvil y literalmente "a ciegas"), un poema posromántico de siniestra belleza.




LA CUNA VACIA


I

Bajaron los ángeles,
besaron su rostro,
y, cantando a su oído, dijeron:
vente con nosotros.

Vio el niño a los ángeles
de su cuna en torno,
y agitando los brazos, les dijo:
Me voy con vosotros.

Batieron los ángeles
sus alas de oro,
suspendieron al niño en sus brazos,
y se fueron todos.


II

De la aurora pálida
la luz fugitiva,
alumbró a la mañana siguiente
la cuna vacía.

[José Selgas]



La verdad es que, ubicado en su contexto, le encuentro valores líricos muy reseñables pero qué cabrones los ángeles, no?

Finalmente os envío el monumento al Conde de Floridablanca a cuya "erección" colaboró el pueblo de Murcia."





Carmen Piqueras
Murcia, 28 de enero de 2011


HOTEL VÍA LÁCTEA. La revista 'El coloquio de los perros' dedica un gran monográfico a José Óscar López (Murcia, 1973-2024).

Portada del monográfico realizada por ÁNGEL MATEO CHARRIS. El pasado día 11, auspiciado por la Feria del Libro y el Aula de Poesía de la Uni...