lunes, 31 de diciembre de 2007

A Day In The Life



Diciembre



Se acaba el año y casi nada hice

de lo que en este tiempo, vagamente,

me había propuesto hacer. Pero escribí

unos cuantos poemas.

(Sé sincero

y di que lo demás no te importaba.)




Eloy Sánchez Rosillo

Elegías (1980-1983)

TRIESTE, Madrid, 1984

* * *

viernes, 28 de diciembre de 2007

POEMA DE LA TORRE



ÍNDICE:


1.- La veleta ...........................................................
2.- La campana .......................................................
3.- La torre ............................................................
4.- La puerta de la torre .............................................
5.- El sótano ...........................................................
6.- La mazmorra ......................................................






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De este poema no escribí más que el índice.











miércoles, 19 de diciembre de 2007

Música para ascensores (y 2)


Así que el viernes acudí a la librería para recoger mi pedido, pero me dijeron que aún no había llegado. El sábado por la mañana pasaba casualmente por allí y osé preguntar de nuevo: más de lo mismo. El lunes preferí darles algo más de margen para asegurarme que a la tercera fuera la vencida y opté por no ir. Hasta que ayer martes me dije: "Hoy no me pueden fallar". ¡Pero sí que pudieron...! Regresé a mi casa jurándome que hasta vísperas de Reyes no volvería a intentarlo. Cuando llegué, abrí desinteresada y rutinariamente el buzón y ¡oh, sorpresa...! ¡Entre las cartas del banco y algunas felicitaciones de Navidad de diversas entidades públicas y privadas sobresalía un sobre remitido por el propio José Daniel Espejo con Música para ascensores dentro! (¡Muchas gracias, compadre, es usted todo un caballero!) ¡Por fin tenía entre mis manos su esperado y laureado libro!

* * * * *

Después de leerlo un par de veces de un tirón, he hecho, creo, una amplia selección personal de los poemas que integran Música para ascensores, algunos de los cuales, como dije en mi anterior entrada, ya han sido puntualmente reseñados en nuestra blogosfera. Reconozco que, desde la perspectiva que me otorga ser padre, siento una predilección especial por el intenso y largo poema 'Miguelito battles the pink robots'. Y es que, como ya he dicho en más de una ocasión, la humanidad podría dividirse entre quienes somos padres y los que no lo son. Entre unos y otros existen grandes diferencias, os lo aseguro.

* * * * *

José Daniel Espejo nació en Orihuela (cuna y casa de grandísimos poetas y ciudad que por su proximidad geográfica, su huerta y sus costumbres considero más vinculada a Murcia que a Alicante) en 1975, es decir, el mismo año que ¿murió? Francisco Franco y en plena antesala de nuestra lenta –y yo afirmaría que aún inacabada– Transición. ¡Quién lo diría! Porque José Daniel no es uno de tantos jóvenes eternamente adolescentes, supuestamente modernos y carentes de memoria histórica que aún viven en casa de sus padres, que sólo piensan en consumir y en divertirse y que no se solidarizan con ninguna causa que no sea la suya propia. No. José Daniel Espejo es hoy todo un hombre concienciado de serlo, un responsable trabajador por cuenta ajena, un gran aficionado a la lectura y a la música, un poeta maduro, culto y reflexivo y un feliz y comprometido padre de familia que parece venir desde mucho más atrás en el tiempo. Y esa coherencia, esa perseverancia, quedan, claro, puntualmente reflejadas en su poesía, en su vida y en su forma de mirar el mundo.

En la solapa de Música para ascensores se nos da resumida cuenta de todo ello. Después de licenciarse en Filología Hispánica y antes de establecerse definitivamente en Murcia, residió en Sarajevo, Mánchester y Zagreb, “ejerciendo diversos oficios, desde lector becado de español hasta agente de una casa de apuestas”. Antes de ganar el XXI Premio Internacional de Poesía Antonio Oliver Belmás con Música para ascensores en 2006, el Sr. Espejo ya había publicado dos sendos libros de poemas: Los placeres de la meteorología (Nausicäa, Murcia, 2000), premio Poetas Colgados II, y Quemando a los idiotas en las plazas (Universidad de Murcia, 2001), accésit en la primera edición del Premio de Poesía Dionisia García. También ha colaborado como poeta, articulista y traductor en diversas revistas culturales y, además de deleitarnos con su verbo ágil y reivindicativo (no exento de un encomiable sentido del humor) en Trabajando con el vacío, ha publicado numerosas entrevistas con poetas contemporáneos en su otro blog, ¡Famosos en acción! Y, para que no nos quepan dudas sobre sus ideales y su sentido de la convivencia y la solidaridad, el texto de solapa nos revela al fin que nuestro insigne y consecuente poeta “milita en diversas organizaciones no gubernamentales y de izquierda, y tiene pareja y un hijo”.

¡Buen provecho!

* * * * *

1


A la derecha, con setenta
y muchos kilos de peso, 1’86 de altura,
el Poeta Espejo, el eterno aspirante,
el Zorro de Fuego de Tenochtitlán. A la izquierda
(y por encima, y por debajo, y todo alrededor),
sin peso conocido y sin altura,
el vigente campeón, el Negro Rivas,
el Puño de Oro del Atlántico Norte,
el Vacío.




2


Tú tan feliz, aprendiz de poeta,
pequeño padawan rodeado de maestros,
quién te advirtió contra esto: estar solo,
en medio del desierto de nieve, perdido
en el centro de la taiga, y verte rodeado
de océanos de tiempo, los mares de la noche,
el vacío sideral. Y aún así
echar a caminar, es decir:
empezar un poema.




LAS LIGAS MENORES


En las Ligas Menores
nunca sabe uno a quién combate.
En las Ligas Menores
es un lugar común decir que a uno mismo.
No olvidemos que son
las Ligas Menores
que es muy fácil olvidarse y desertar
que es inevitable preguntarse
si no es acaso a uno mismo a quien combates
si es posible en absoluto derrotarse
llegar a algún lugar allá
más allá de las Ligas Menores
y no salir derrotado, ni rendirse.




MIGUELITO BATTLES THE PINK ROBOTS


Yo que tanto sabía, sobre el papel, de la Nada
no sabía que la Nada consistía en despertarse
un lunes a las dos con la cama empapada
y que aquello fuera sangre, y que la sangre viniera
del útero de Charo embarazada de tres meses
de mi pequeño, mi amado, mi precioso hijo Miguel.

La Nada prosiguió en una sala de urgencias,
una médico que dijo que no había nada que hacer
y nos mandó para casa, a esperar un milagro,
durante dos días. Qué sabía yo, de la Nada,
o la Nada de mí, y ahí nos vimos las caras,
nos sacudimos bien. Y los días pasaron,
pero no como días normales hechos de tiempo,
sino como libros eternos, de páginas iguales.
Te dije tantas, tantas veces las mismas frases
que me dio miedo que te hartaras de mí.
Te dije agárrate, quédate ahí con la mamma,
te dije ven, o salta de este lado,
o dame la mano hasta que se olviden de ti
éstos que vienen a buscarte, y sobre todo
te dije, Miguel, tienes que ver esto,
tienes que ver esto, muchachito, vas a ver.

Entonces yo, que tanto había leído de la Nada,
me preguntaba sorprendido: ¿qué tiene que ver?
¿qué es eso que estás viendo tan valioso
ahora, tras tus cursos de la Nada,
tu licenciatura en Nada, qué hay que merezca
ser visto, que no te puedes perder?
Ah, era ésa una pregunta difícil.
Yo ya sabía la respuesta, pero aún
no podía formularla, y miraba
las montañas del sur de la ciudad
repletas de pinos tostados, los árboles de las aceras,
lo poco que a mediodía en julio se ve
sin gafas de sol ni haber dormido,
más que nada miraba las chicas,
las nubes en fuga, el cielo azul
y repetía: Miguel,
tienes que ver esto, cómo puedes decirme
que vas a dejarlo todo, que te largas
a estudiar el lenguaje de las sombras
con todo lo que tengo que enseñarte,
con todo lo que aún no has visto por aquí,
pequeño Miguel.

Y llegó el jueves como llega
hasta en las pesadillas el final de la escalera
y te vimos moverte en una ecografía
con el corazón a ciento diez, y sonreímos,
y a mí volvieron las voces a preguntarme
qué era eso que había que ver
tan importante, si no creía en la Nada
y en el Existencialismo, yo, tan leído,
que qué pasaba con Beckett, entonces, que le dijera
a él lo que a Miguel un poco antes,
que volviera al redil. Y contesté:
qué coño. Y repetí: qué coño, señores,
de acuerdo que no hay Dios, pero qué importa
si tenemos esto otro: las montañas,
el camino hacia la playa (en ese punto
los dejé solos y hablé para Miguel),
y la brisa del mar y los pasteles de carne
y la voz de Keren Ann y a Miyazaki
y los libros de Žižek y los pechos de tu mamma,
cómo puedes pensar en perdértelo sin probar,
cómo puedes desertar sin hacerte tu lista
de placeres irrenunciables, contrastándolos todos,
sabiendo de qué hablas cuando hablas de amor.
Otra cosa no te doy, pero es suficiente,
y a cambio nada pido. O si acaso
que no te hagas concejal de Urbanismo
ni traficante de armas, que no le cuentes
a las madres de tus amigos
las palabras que te enseño en este poema,
lo mal que hablamos, tú y yo, cuando decimos la verdad,
los terribles insultos que lanzamos a los siervos de la Nada.




LA CITA VESPERTINA


Estoy caminando sobre las piedras
por la ribera del río Ara
con un palo en la mano. Mi idea
consiste en tirarlo al principio de un rápido,
mirar cómo baja. Un amigo
me señala el fósil de un pez;
sigo dando saltos y todo esto,
cuando por fin me quedo solo ante la cascada,
me hace ver a mi madre y verme a mí
de enano por la playa, como en aquella
vieja foto en blanco y negro,
ya con algo de amarillo. Sólo las historias
que perdemos nos pertenecen,
dicen por ahí. Y ni este río
que baja haciendo ruido junto al pueblo
ni esta piedra de colores en mis manos
existen esta tarde, en este momento,
para nosotros dos.




CHARO Y OTROS POEMAS


Eres un poema, cierto, pero no uno de ésos
que se pudren en las páginas de oscuras
antologías del siglo dieciocho
o fanzines de los años noventa: tú eres uno
que todo el mundo se sabe, cuyos versos repiten
en la radio y en la escuela, y la gente se dice
ante una chica bonita, o si se hacen unas risas,
o son felices, o, sobre todo, al llegar a casa
mientras fuera está cayendo la tormenta del milenio.




XX


Amor,
Te he cosido a la piel de mis manos
Con una Máquina que hacía tictac.




B LUEGO C


Entrar en el Poema, como en la última
lancha de salvamento, y mirar hacia atrás:
mujeres, niños, padres de familia
hundiéndose en lo oscuro, perdiendo el sentido,
con labios morados por la hipotermia, sujetos
a ridículos tablones, pidiendo auxilio.
Encender un cigarrillo.




C LUEGO D


Entrar en el Poema, como en una caverna submarina,
sin cartografiar: mirar a ambos lados, tener cuidado
de no levantar arena, cruzar el punto
de no retorno, respirando tranquilos: ya hemos conquistado
la palabra esperanza.




LA INUNDACIÓN DE LOS CORREDORES


Encuentra el poema, lo sigue,
se dice ahora sí, el Gran Poema,
la música que hace brotar la maravilla,
las palabras del amor, que bien merecen
arrastrarse, como un viejo en una barca,
tras una tonelada de emperador, o mejor,
como un espeleólogo caverna abajo,
la luz de su honor por toda linterna
que sabe (¿acaso no aparece el sonido
del agua en su Poema?) que fuera,
por encima de él, está lloviendo
y que el agua de que hace
sus frases le bloquea la salida.




SIXPACK


El mundo se hunde, pero todas
las semanas le añado un poema
o dos mientras pienso en El Bosco
y en Lawrence Ferlinghetti. Y floto,
y el barco está hecho de huesos,
y las palabras pesan.




15


Hagamos un trato, prométeme que a través del tiempo,
cuando yo mismo insista en alejarme de mí mismo,
en negarme, en ensuciarme, en reírme de lo que quise,
tú me recordarás así, contigo aquí bajo la luna del solsticio
de este año 2005, tumbados en la cama sin hacer nada
y aún así librando una batalla. Que vamos a ganar.
Y yo haré por ti lo que me pidas.




FOTOMONTAJE


Como si todas las personas
que amo estuviesen muertas
y sus nombres borrados. Como si sólo
quedara
yo
y palabras como amor o amigos ya no fueran
más que signos perdidos en idiomas que nadie
puede descifrar. De ese modo
me baña el sol, me limpia el sol
entre los árboles
esta mañana.




DIMISIÓN DE LA PRIMERA PERSONA


Me complace nadar boca arriba
mirar constelaciones desconocidas
y escucharme respirando, pero más
me complace olvidarme de mí
quitarme de mi vista
bucear dormido: cerrar los ojos.




44


Mark Tansey


Cuando hablas pienso en hojas secas o en cortezas de árbol,
como ante ciertos poemas un recodo en el que el viento junta
bolsas vacías de plástico y folletos de propaganda:
un sonido muy leve en una existencia flotante,
bellas constelaciones quebradizas.
Despertarme después en la calle, haber estado
contemplando una hojarasca que se agita
de camino hacia el alba, tú no estás,
las palabras son bolsas vacías de supermercado,
y yo estoy bailando con Jacques Derrida al borde de un acantilado,
un último tango en París antes de entrar a buscarte.




LOS GRANDES TIBURONES


Nosotros que quisimos entregarnos
a la Teoría de la Literatura, recorrer
el prodigioso siglo XX en las obras tenaces
de formalistas, marxistas, o deconstructivistas,
etcétera etcétera henos aquí
rodeados de tiburones. Mira, fíjate,
una metáfora, dice alguien. Pero qué va:
los tiburones son reales.




POÉTICA DEL TUBO


Primero tomaremos una carretera de Montaña
Y a esta Montaña la llamaremos de muchas maneras
Una por cada uno de sus nombres
Que son muchos. Tras un número variable
De curvas llegaremos al Pantano
Y a este Pantano no lo llamaremos de ninguna
Manera pues no tiene nombre
O éste es secreto. Bucearemos.
Llegaremos al Pueblo sumergido
Y a este Pueblo lo llamaremos Infancia
Y buscaremos Nuestra Casa. A esta Casa
La llamaremos Nuestra. Abriremos la puerta,
Nos adentraremos. En el pasillo
Veremos una Línea Roja pintada en el suelo
Que no recordaremos, y a esta
Línea Roja la llamaremos El Punto
De No Retorno. Avanzaremos.
Buscaremos nuestro cuarto y en él
Un Tubo vertical, a la altura de la cara.
A este Tubo por fin lo llamaremos Poesía.
Por Él se puede hablar, se puede respirar,
Pero tendremos en cuenta que es ésta
Una alegoría de las realistas, que la casa
Se encuentra a muchos metros de profundidad,
Y costará trabajar los pulmones,
Y después no olvidaremos los ejercicios
De la indispensable descompresión.

* * * * *

jueves, 13 de diciembre de 2007

Música para ascensores (1)



Total, que el otro día Un camino en el aire se cruzó por la Gran Vía con Un mundo flotante y, a pesar de que ambos íban como balas, se detuvieron cortésmente y mantuvieron esta breve conversación:

Un camino en el aire: ¡Hombre! ¡Un mundo flotante! ¡Cuánto tiempo sin verte!
Un mundo flotante: ¡Lo mismo digo! ¿Sabes que Trabajando con el vacío acaba de publicar su Música para ascensores?
Un camino en el aire: ¡Qué me dices! ¡Después de tántos siglos! ¿Y qué tal? ¿Cómo ha quedado?
Un mundo flotante: ¡Muy bonico! La ilustración de la portada la hice yo, a petición suya.
Un camino en el aire: ¡Sabía que eras un amante del cómic, pero no que también dibujabas!
Un mundo flotante: Bueno..., a veces. El caso es que un día, poco después de recibir el premio, Trabajando con el vacío me llamó y me dijo: "Quiero que me dibujes un condensador de fluzo para la portada de Música para ascensores". Me fui a su casa y, siguiendo sus instrucciones, le hice un esbozo.
Un camino en el aire: ¡Pues esta misma tarde voy y me lo compro!
Un mundo flotante: ¿Un condensador de fluzo? No creo que les quede ninguno. Pero el libro te va a gustar, te lo aseguro.

Y allá que se fue esa tarde Un camino en el aire a la librería, emocionado ante la perspectiva de poder tener, por fin, entre sus manos el tan ansiado libro a cambio de unos pocos e insignificantes euros.

Efectivamente, llevaba siglos esperando esta ocasión. Sacó dinero en el cajero automático más próximo y, mientras caminaba rumbo a su prometedor futuro, recordó unas palabras que Nunca aprendí a silbar le dedicó a Trabajando con el vacío el pasado lunes ("En sus versos, que huelen a insomnio y a peces voladores...") y algunos versos sueltos de dos magníficos poemas de Música para ascensores ('Miguelito battles the pink robots' y 'Charo y otros poemas') que Pequeña caja de tormentas nos adelantó el pasado 28 de noviembre ("Y los días pasaron, / pero no como días normales hechos de tiempo, / sino como libros eternos, de páginas iguales..."; "Eres un poema, cierto, pero no uno de ésos / que se pudren en las páginas de oscuras / antologías del siglo dieciocho / o fanzines de los años noventa: tú eres uno / que todo el mundo se sabe...").

Casi sin darse cuenta, llegó a la librería; saludó muy afectuosamente al encargado y fue directo al mostrador de novedades. Buscó con la mirada, pero no vio nada. Se puso las gafas. Rebuscó y volvió a rebuscar, pero de nuevo nada. Música para ascensores no se encontraba allí...

Se disponía a aventurarse a intentarlo en otros mostradores cuando el encargado, todo un profesional de la psicología, le preguntó:

-¿Qué buscas?
-"Música para ascensores".
-Se ha agotado...
-No fastidies...
-Pero no te preocupes, que esta misma semana recibimos más.
-¡Ah, bueno! ¡Pues guárdame uno!
-Vale, yo te lo guardo.
-¿Estará el viernes?
-Seguro.
-Pues el viernes me paso.

Y así, un poco desencantado pero con sus esperanzas totalmente renovadas, Un camino en el aire se marchó a su castillo, que también tiene música... ¡y ascensor!

* * * * *

Ahora en serio (aunque la fábula de arriba es bien real). Mañana o pasado mañana espero tener el libro en mis manos. Prometo traer aquí una amplia muestra.

¡Enhorabuena, Sr. Espejo!

lunes, 3 de diciembre de 2007

Las islas pensativas VII: Silencio y Escritura


Escritura jeroglífica egipcia incrustada en madera (s. IV a. C.)



Escucha tu silencio.



Todo vuelve al silencio del que parte.



Silencio, escúchame.



Lo que soy no tiene nombre.



Mi nombre es un cuerpo.



Todos los días nazco del silencio.



El silencio esculpe nuestros nombres.



El silencio me llama.



El silencio es sincero.



El silencio es la única vía por la que puedo llegar a identificarme con el mundo en que vivo.



He escuchado el silencio que merezco.



No soy un hombre, soy una palabra; un código, una voz sin descifrar.



Todas las palabras encubren un silencio.



Palabras que insisten. Palabras que desisten. Palabras que entran sin llamar.



Midamos las palabras, pero ¿quién mide el silencio? Hay un miedo al olvido, pero hay quien teme los recuerdos.



Escribe tu camino. Sal del silencio andando.



Todas las palabras significan lo mismo.



Todos los silencios son distintos.



Todo habla por sí solo; pero no lo entendemos.



Todo es metáfora del hombre.



Hablar es un rodeo. Escribir es alterar la línea.



Me dice Clara: “¡Qué bonita es la palabra escritura!”



Escribir es un poder.



Escribir es traducir el silencio.



Escribir y hablar son modos de medir nuestro silencio.



Escribir es suplantar un vacío.



Escribir es lo que mejor no sé hacer.



Al leer lo escrito, leemos también lo no escrito.



Sólo deseo escribir cosas que cualquier hombre pueda comprender.



El papel es el espejo. La palabra es el rostro.



Me lavo los dientes. Esa gota de agua me está diciendo algo. Me llevo el cepillo en el bolsillo creyendo que es un bolígrafo.



A veces, la inspiración surge en el momento más inoportuno.



He escrito muchas tonterías, pero no me arrepiento. La mayoría de las veces, el sólo hecho de trazar las líneas me compensaba, me regalaba tiempo; un tiempo y un espacio sólo míos que hacían que me olvidara del tiempo y el espacio que los otros me imponían.



Yo soy un ignorante. A lo mejor por eso soy poeta.



El lenguaje nos ha hecho atrofiar el verdadero idioma.



Los animales no hablan; son discretos. Los animales callan por nosotros.



Hay cosas que el propio lenguaje no nos deja decir.



Lo importante no es el poema, sino aquello que lo origina.



Redundamos en la idea de que la poesía es “muy minoritaria”. Pero es que a veces los poetas, por nuestro modo de ser y de escribir, la hacemos más minoritaria todavía. En cierto sentido, puede que lo minoritario sea a su vez empequeñecedor.



En poesía, la autenticidad es mucho más importante que las palabras.



Las palabras no son más que eventuales rizos de la larga y lisa cabellera del silencio.



¿Por qué los poetas tendemos tanto a rizar el rizo, en vez de alisarlo?


lunes, 12 de noviembre de 2007

El otoño de los perros


Portada © Ángel Gómez Espada

No sabéis cómo siento no poder pasearme (o volar) últimamente a mis anchas por este camino y acudir con más frecuencia a visitaros, pero es que, además de las obligaciones y labores cotidianas, en casa estamos de reformas y llevamos más de dos semanas sin parar. Todo ha mudado de sitio (nosotros los primeros; parecemos okupas), como si de repente la casa hubiera despertado de un letargo de años y regresado a la vida. ¡Pero qué manera de desperezarse! Paredes derruidas, montones de escombros, muros perforados, densas nubes de polvo, un olor penetrante a cemento y a yeso..., y una banda sonora en clave de free-jazz a cargo de martillos, cinceles, espátulas, sierras y taladradoras que no se la salta Archie Shepp. Pero no quiero dejar pasar más tiempo sin compartir con vosotros el último número de El Coloquio de los Perros, que viene cargado de excelentes contenidos. En estos tiempos de inercia, vértigo y desasosiego, la labor de Ángel Gómez Espada y Juan de Dios García me parece impagable. Magnífica la Canumfora, con poemas de la cartagenera María Teresa Cervantes, el murciano José Antonio Martínez Muñoz, el oriolano José Daniel Espejo y las almerienses Ana Tapia y Begoña Callejón, por poner sólo unos ejemplos. Interesantísimas las entrevistas a Andrés Neuman (con un micro-relato inédito de propina), Diana Washintong, Natalia Dicenta, Julio Bustamante, Ángel Pestime, Max Sunyer y al dibujante de cómic Benito Gallego. Y me han gustado mucho Don Mariano, taxidermista, un poema de José María Álvarez ilustrado genialmente por Santiago Girón, y la sección La Española Inglesa, con traducciones de poemas de Lamiae El Amrani, Boris Vian, Robert Desnos y Sophia de Mello, entre otros. También México, como veréis, ocupa un lugar muy destacado en este número 18. Disfrutadlo. Dentro de unos días volveré con más calma.

domingo, 28 de octubre de 2007

Memoria presentada al rey para censurar la expulsión de los extranjeros


Terracotta Army detail (Xi'an, China), de Peter Morgan

En el siglo III a. C., Li Si, político legista de la dinastía Qin, notable calígrafo, maestro de la intriga, que llegó a ser primer ministro del otrora temible pero hoy rehabilitado Emperador Qin Shi Huang (el de los famosos soldados de terracota), se atrevió en cierta ocasión a pedirle por escrito a su rey que se opusiera a una solicitud, por parte de los ministros de la casa real, de expulsar del reino a los extranjeros. Como creo que se trata de un documento altamente interesante y revelador, y no por antiguo menos actual, transcribo algunos fragmentos de su carta y que cada cual haga sus propias extrapolaciones:

"He sabido que los altos oficiales han propuesto la expulsión de los extranjeros. Estimo que hacerlo sería un error.

Los duques y reyes vuestros ancestros recurrieron siempre a talentos extranjeros. Gracias a ellos, anexionaron numerosos territorios y vencieron a los bárbaros del oeste. Siguiendo sus consejos, modificaron los usos y cambiaron las costumbres. Gracias a las nuevas leyes, el pueblo se tornó leal y próspero; el país, rico y poderoso. El pueblo aceptó esas leyes con alegría, y la nobleza se sometió gustosa a ellas. Hasta nuestros días, el país sigue fuerte gracias a ellas.

Considerado lo anterior, ¿qué daño han hecho los extranjeros? (…)

Vuestra Majestad posee jade precioso, lleva brillantes perlas, tiene una hermosa espada, monta extraordinarios corceles, despliega estandartes bordados con fénix y hace resonar tambores de piel de cocodrilo. Qin no produce ninguno de esos tesoros. ¿Cómo es que agradan a Vuestra Majestad?

Si todo tuviera que producirse aquí para ser usado (…); si todo lo que alegra el corazón y contenta los oídos (…) tuviera que ser autóctono para ser aceptado (…), no debería usarse el oro ni el estaño, ni el cinabrio ni el añil.

La verdadera música de Qin consiste en golpear vasijas de barro y jarras, tañer la guitarra de doce cuerdas y sacudir sonajas, cantando y gritando ¡wu, wu! La gran música de danza y de corte viene de tierras extrañas. No obstante, en Qin ya no se golpean vasijas, ni se tañe la guitarra: se toca la música extranjera.

¿Por qué es así? Sencillamente, porque esas cosas nos regocijan, porque nos deleitamos teniéndolas en nuestra presencia.

Pero ahora quieren algunos que esto cambie en lo relativo a la elección de las personas. Ya no quieren preguntarse si un hombre conviene o no para su cargo, no se examina si tiene o no razón; los que no son de aquí son expulsados, los que son extranjeros son apartados.

Si es así, significa que estimáis los colores bellos y la música, las perlas y el jade, pero no a los hombres (…).

Las montañas no rechazan la tierra que se añade a ellas, por eso son tan altas. Los grandes ríos y el mar no desdeñan las riveras que a ellos van a parar, por eso son tan profundos. El soberano no aparta a los hombres que vienen a él, por eso su virtud es tan radiante. Igual que la tierra no tiene lados distintos, no hay país que sea extranjero para el pueblo; las cuatro estaciones son igualmente buenas (…).

Ahora algunos quieren rechazar al pueblo para que vaya a engrosar los países enemigos, expulsar a los huéspedes extranjeros para que vayan a servir a los príncipes rivales; quieren que los hombres de valía de todos los países retrocedan (…).

Hay muchos objetos que pueden ser considerados preciosos sin que sea autóctonos; muchos hombres que, sin ser de este país, pueden ser fieles. Si ahora exiliáis a los extranjeros, que irán a engrosar los países enemigos, si disminuís la población para acrecentar la de los adversarios, habréis despoblado vos mismo el país y, fuera, habréis provocado el resentimiento de los demás reinos.

Si es así, por mucho que queráis evitar el peligro, nada podrá hacerse.”

(Antología de la literatura china, de Georges Margouliès.
Traducción de Anne-Hélène Suárez.
Círculo de Lectores. Barcelona, 2001).

Nota: las dos ilustraciones representan al Primer Emperador Qin Shi Huang.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Las islas pensativas VI: La Verdad

La verité, de Jules Joseph Lefebvre




Sólo la verdad es libre; sólo la verdad nos hace libres. Una verdad oculta, ¿es menos verdad, es menos libre?



A mucha gente le dices la verdad y le suena raro.



Tal vez la verdad no sea más que esa mentira que a cada cual nos interesa.



A lo mejor, la verdad está ahí para ser ignorada.



Hay que ser mentiroso con las dudas.



¿Quién corrige los exámenes de conciencia?



¿Qué es verdad de cuanto hemos aprendido?



Sólo lo que deseamos es verdad.



Hay una verdad para cada hombre; hay un estilo para cada verdad.



Todo es lo mismo, confirmación de lo mismo.



Ríete del misterio. No ves nada porque no hay nada. La no-respuesta a la no-pregunta.



Hay algo en nosotros que nos es impenetrable; por eso precisamos de los otros, del juicio de los otros; ser un descubrimiento para otros.



Las semejanzas, ¿engañan?



Por muy próximas que estén, dos islas no piensan nunca lo mismo.



Suelo ponerme en el lugar de aquellos que no pueden ponerse en mi lugar.



A veces nos equivocamos al creer que estamos equivocados.



Cometer un error tiene su precio. El precio de un error es corregirlo. Sólo una mano limpia puede hacerlo.



Los buenos consejos, los buenos de verdad, acuden a la mente cuando más los necesitamos.



Hay pensamientos que, como agujas hipodérmicas, también pinchan en hueso.



Tanto o más que lo que se quiere o no se quiere decir, me interesa lo que se dice o no se dice sin querer.



Estoy ahí, en esas miradas mías que ni yo mismo capto.



Carnaval... ¡Si el mundo fuera siempre así...! La naturalidad con que se comporta en su disfraz... Cuando hacer mentira es hacer verdad.



La luz no tiene dueño.



Todo tiene luz propia.





miércoles, 10 de octubre de 2007

El gran olvidado


Martí i Pol por Eulàlia Borrut Casas

Me llama la atención que en el pasado suplemento de Babelia (El País, 6 de octubre de 2007), Viaje a la cultura catalana, dedicado íntegramente a "la invitada de honor de la 58ª Feria del Libro de Francfort", no se haya mencionado ni una sóla vez a quien sin duda ha sido y es uno de los poetas catalanes más significativos, populares y difundidos de la Cataluña autónoma (cuya poesía ha sido cantada por Lluís Llach): Miquel Martí i Pol, Premi Nacional de Literatura, Premi d'Honor de les Lletres Catalanes y varias veces candidato al premio Nobel.
(...)
Sólo puedo decir: Mana ous!
(...)
Abro al azar la antología Amb sang els compto (Valencia, 1993, Ed. Eliseu Climent), excelente muestra de la poesía de Martí i Pol llevada a cabo por Miquel Desclot, y leo:


MORAL NOVA


Alliçonats per múltiples
anys d'experiència,
proclamem:
que els qui manen són sempre
els poderosos
i els qui creuen,
els altres;
de hereu a hereu
es manté el patrimonio.
Que el món progressa de gairell
i que és aconsellable
d'evitar certes perspectivas
per no fer-se malbé el do de la vista;
fins la mort hem d'arribar-hi vius.
Que la bondat és una escombra vella
que proclama misèria..
Que l'amor
ah! l'amor,
no és res més que l'anunci
d'una pasta dentifricia
i que, per postres, en alliberar-nos
de la feixuga cárrega del cor,
qui sap, mare de Déu, el que ens espera.
En conseqüència, germans,
val més tenir que penedir.



Que, traducido literalmente, dice así:


MORAL NUEVA


Aleccionados por múltiples
años de experiencia,
proclamemos:
que quienes mandan son siempre
los poderosos
y quienes obedecen,
los otros;
de heredero a heredero
se mantiene el patrimonio.
Que el mundo progresa de soslayo
y que es aconsejable
evitar ciertas perspectivas
para no echar a perder el don de la vista;
hasta la muerte tenemos que llegar vivos.
Que la bondad es una escoba vieja
que proclama miseria.
Que el amor,
¡ah!, el amor,
no es más que el anuncio
de una pasta dentífrica
y que, de postre, al liberarnos
de la farragosa carga del corazón,
quién sabe, madre de Dios, lo que nos espera.
En consecuencia, hermanos,
vale más tener que arrepentirse.


(Una pregunta para los catalano-parlantes: ¿de qué otro modo podría traducirse "penedir"?).

sábado, 6 de octubre de 2007

La extensa brevedad de Blanca Varela




REJA


cuál es la luz
cuál la sombra


* * *


JUEGO


entre mis dedos
ardió el ángel


* * *


A LA REALIDAD


y te rendimos diosa
el gran homenaje
el mayor asombro
el bostezo


* * *


DESPUÉS


tras la rosa
sombra


* * *


NOCHE


vieja artífice
ve lo que has hecho de la mentira
otro día


* * *


IDENTIKIT



la oscura materia
animada por tu mano
soy yo


* * *

Los seis poemas de Blanca Varela aquí reproducidos pertenecen a la sección OJOS DE VER, de CANTO VILLANO (1972-1979).





Varela, Blanca: Donde todo termina abre las alas
POESÍA REUNIDA (1949-2000)
Prólogo de Adolfo Castañón
Epílogo de Antonio Gamoneda
Barcelona, 2001

martes, 2 de octubre de 2007

Alter Arte

Festival de Arte Emergente


Fotografía: Eduardo Balanza/FUNDACIÓN33

Ayer comenzó en Murcia la segunda edición de Alter Arte, un festival al aire libre que, según reza en el catálogo editado para la ocasión, "potencia la relación y el acercamiento entre el ciudadano y el arte" y cuyo principal objetivo es "apoyar al colectivo de jóvenes artistas que se encuentran en activo en la Región de Murcia", en virtud del cual, calles, plazas y algunos que otros insospechados espacios urbanos del centro de nuestra ciudad se convertirán, hasta el próximo día 7, en escenarios de las más diversas y sofisticadas manifestaciones artísticas.

Aunque no dispongo de mucho tiempo libre últimamente, intentaré, en días sucesivos, hacerme eco de algunas de las muestras y actuaciones que más llamen mi atención; sobre todo de aquellas que estén más próximas a la categoría de poesía visual.

Para empezar, aquí os dejo con esta intervención urbana permanente de la artista Inma Escudero, titulada Miedos y ubicada en la céntrica Plaza de Santo Domingo. Las fotografías las he realizado esta misma tarde.

































































































miércoles, 26 de septiembre de 2007

Las islas pensativas V: Vida y Muerte






De esta vida deberíamos despedirnos cada día con una celebración.



La vida es un pan crujiente… ¡El pan siempre recién hecho de la vida!



Hay quienes ven la vida como si la vida no tuviera nada que ver con ellos.



¡Vivir para cantarlo!



Llevar la vida que llevo me demuestra que sería capaz de llevar cualquier vida.



No es que la vida sea corta, sino que una vida es demasiado poco; no en el tiempo, sino en el espacio; demasiado pequeña, demasiado poca cosa. Me gustaría vivir no muchas vidas consecutivas, sino muchas vidas a la vez. Poder estar en cien lugares a la vez.



La vida es una fotocopia de lo que debiera ser.



La vida es la vida. Nosotros sólo somos un mero recipiente.



¿Qué vida llevas? ¿Cuánta?



Nuestra vida es la herencia de otras vidas.



Vivir es suceder a los difuntos.



Yo quiero que la vida sea una música, un acorde en mis manos. Yo quiero que la vida sea un poema que se escribe a sí mismo.



Me importa más la vida que mi vida.



La vida es generosa con quien nada exige.



Toda mi vida se traduce en vuelo.



¡Cuando los sueños riman con la vida!



La vida es breve y, si eres bueno, dos veces breve.



Mi muerte ya ha nacido.



Siento mi propia ausencia.



Tal vez suceda así: de súbito, un instante se eterniza.



La vida es un disfraz de la muerte.



Cuando voy a dormir, adopto mi postura de muerto.



La propia vida es símbolo de muerte; la misma muerte es símbolo de vida.



Vivir, a veces, es como dormir y no querer morir sin despertar.



¿Qué nos espera con tanta impaciencia? Si vamos tan deprisa hacia la muerte, ¿será porque, en el fondo, la anhelamos?



El temor a la muerte crea muerte; el amor a la vida crea vida.



Temer la muerte es vivir con temor.



La muerte es la elección de lo que vive; el fin que toda vida se procura.



¿Adónde van las bacterias cuando mueren?



Siempre que nos culpamos de algo, nos morimos un poco. ¿Será la muerte el precio que la vida ha de pagar por sus errores?



La muerte nos desnuda –totalmente– de nuestra falsedad… La muerte nos desnuda incluso de nuestra desnudez.


Pienso, luego insisto.



La vida y la muerte son pura insistencia.



Nuestra forma de morir dice mucho sobre nuestra manera de vivir.



Los que mueren se convierten de repente en el ejemplo a seguir de los que viven.



Cuando muere un ser querido, algo nuestro muere con él; seguimos con él, en parte.



El fin justifica los miedos.



También el fin se acaba.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Un poema de Rodrigo Verdugo



Nada más regresar de vacaciones encontré entre mis correos un breve mensaje de un poeta desconocido; desconocido por mí, claro, porque en cuanto le pregunté por él a Google, la red me procuró un sinfín de enlaces con él y con su obra, algunos de los cuales ya me eran familiares.

Me felicitaba por mi blog y me enviaba unos poemas, pidiéndome que contemplara la posibilidad de publicarlos en estas páginas. Nunca hasta ahora poeta alguno me había pedido, quiero decir, me había hecho una oferta semejante. Gracias, Rodrigo, por pensar que este camino aéreo es un espacio digno en el que mostrar tu obra.

Aunque para mí ha sido un descubrimiento, Rodrigo Verdugo cuenta ya con un largo recorrido a sus espaldas y una alta presencia en medios culturales, editoriales y digitales.

Nace en Santiago de Chile el 9 de enero de 1977. Desde 1992 a 1996 se inició en el Taller de Poesía Isla Negra, dirigido por el poeta Edmundo Herrera en la SECH (Sociedad de Escritores de Chile). Es coeditor y articulista de la revista Derrame y miembro del Movimiento del mismo nombre. Su obra ha sido publicada en revistas y antologías chilenas y extranjeras, siendo traducida parcialmente al francés y al polaco. En 2002 publicó su primer libro, Nudos Velados, en Ediciones Derrame. En este vínculo podéis leer más sobre su trayectoria:

Lo primero que aprecié en sus poemas fue una gran riqueza expresiva. Rodrigo Verdugo es un poeta fértil, arriesgado y poliédrico que maneja bien las riendas de su Pegaso. De sus largos y altos vuelos surrealistas nos regala prácticamente en cada verso algún profundo y poderoso hallazgo. De entre los poemas que me envió, me he tomado la libertad de elegir el titulado Han vuelto, dedicado al poeta chileno Heriberto Rocuant, fallecido en 1943.

NOTA: la ilustración que encabeza esta entrada es una recreación de la minifoto que el poeta me envió.


* * *


Han vuelto

A Heriberto Rocuant



Han vuelto y sin ningún principio que disfrace a la sangre

Sin el mineral exorcizado

La lluvia los filma cuando entran a la casa sostenida por entrañas

La lluvia los va filmando cuando entran el zodiaco negro y las

[nutrias.

Tendrán su entierro en mi palabra

Su cuchillo incestuoso

Su carta escondida.

La casa sostenida por entrañas ya ha sido habitada

Es cosa de pasar muy de cerca y ver

Cómo juegan al dominó apostando pájaros prehistóricos y lágrimas

[de sangre

Tendrán que desmantelar los mandamientos de las olas

Si no quieren quedar prendidos como minerales en la atormentada

[exactitud

Tendrán una sombra equivalente a un tiempo muerto

Tendrán que tener un tiempo muerto equivalente

A convocar a todos los túneles en una sola boca.

¿Para que tener días desfondados?

¿Para que esperar que se haga el azul asistencial?

El mediador del espacio lo sabe

Y cae sobre el mar

Y no tarda en tener coartadas

Para con los lutos

Para con las heredades no consumidas

Para con las secuelas que bailan en los oídos del agua

Ojalá el mediador del espacio caiga también

Sobre la casa sostenida por entrañas

Y a pesar de tanto rayo y cáscara

Que nos cifran y cifran y cifran

Reconozcamos en un mismo punto ávido

A quienes se van

Y a quienes vuelven

Sólo con la adherencia esperada

Y el cielo necesario.




Rodrigo Verdugo


* * *


lunes, 10 de septiembre de 2007

Las islas pensativas IV: Vacaciones



Se acabó lo que se daba. Claro que hay muchos tipos de vacaciones y muchas formas de ver y de sentir las cosas (a buen seguro, no faltará quien haya estado durante todo este tiempo deseando ansiosamente regresar a su rutina), formas de ver y de sentir que, a mi entender, se resumen en dos y que dependen tanto de nuestra actitud como de nuestra aptitud ante la vida. Las dos islas que siguen reflejan claramente, creo, ambas posturas. Por lo demás, os deseo a todos un feliz retorno y un sereno reencuentro con todo lo que habitualmente os rodea.


* * *


Acabo de regresar de vacaciones y las siento ya lejanas, como si estuvieran aún por venir.


* * *


Hace sólo media hora que me marché, pero al volver y abrir la puerta he sentido que regresaba de un largo viaje.


jueves, 12 de julio de 2007

Coloquiando con perros


Copyright de esta portada: Jordi Garriga.

Amigos: acaba de salir el Número 17 de El Coloquio de los Perros, la magnífica revista digital ejemplarmente capitaneada por Ángel Gómez Espada y Juan de Dios García. Ahora que nos vamos de vacaciones y podemos dedicarnos a ganar tiempo en vez de a perderlo (por mucho que se empeñen en que hagamos lo contrario) nos vendrá bien aventurarnos en hazañas titánicas como esta. Quienes alguna vez hemos coordinado una publicación sabemos bien el tiempo y el esfuerzo que conlleva. Este número veraniego es espléndido, y no precisamente porque entre sus contenidos se incluyan dos poemas míos (un pequeño homenaje a Charles Mingus). Entrevistas a Rosa Montero, Pi de la Serra, Sol Picó y Luis Muñoz; ensayos sobre Nikolai Berdiaev y Gérard de Nerval; un completísimo monográfico sobre Joan Margarit; un complejo espectro de poetas y narradores de diversas nacionalidades, edades y tendencias...
Enhorabuena, Juande y Ángel.
Muchas gracias y...¡felices vacaciones!

lunes, 9 de julio de 2007

Contención



La mano que me frena me sostiene.


lunes, 2 de julio de 2007

Las islas pensativas III: Poder y Libertad




No hagas bandera de nada; y mucho menos de tu forma de ser.


Quita mérito a tus descubrimientos.


No hay poder pequeño. Cualquier poder se extralimita siempre.


No hay poder modesto. Ni siquiera el poder sobre nosotros mismos.


Poderes que no salgan de nosotros. Poderes íntimos.


Exhibir nuestros poderes, alardear de ellos: he ahí un signo más de nuestra debilidad, nuestra soberbia, nuestra desconfianza, nuestra indiscreción.


Si todos enseñáramos nuestro lado pobre, nuestra parte pobre, el trozo de pobreza que a cada cual nos corresponde, habría otro valor para las cosas; habría otra razón de ser.


He soñado con un demonio. En sueños era más fuerte que yo. Hermoso, feo, cambiante, seguro de sí mismo. Pero al despertarme, ha desaparecido. No hay demonio o pesadilla con más poder que el despertar.


Extraño, tiránico poder el de los números. Pero ¿por qué cuanto más mejor? Más dinero, más años de vida, más discos vendidos, más libros publicados... ¿Por qué tendemos tanto a sumar y multiplicar y tan poco a restar y dividir?


La solvencia no la dan las urnas. Las urnas ponen la oportunidad. La solvencia la da la responsabilidad hacia lo común.


La verdadera jornada de reflexión se vive después de las elecciones, cuando ya no hay tiempo de dar marcha atrás.


No sabes perder; por tanto, no sabes ganar.



Era tan discreto, que llamaba la atención.


Era un genio: no destacaba absolutamente en nada.


Tenía fama de antipático, pero no saludaba a nadie por respeto.


No existe hombre más libre que el que se siente libre de sí mismo.


El hombre es libre incluso cuando no lo es.


Saber ser libre implica también saber no serlo.


Hay algo en nosotros que no nos tiene en cuenta. Hay algo en nosotros que, a pesar de nosotros, nos supera.


A veces, nuestra mente tiene la necesidad de ser autónoma y pensar por sí misma, prescindir de nosotros, burlar nuestro control.


Hay lugares en los que aparentemente no manda nadie y los hay también donde aparentemente manda todo el mundo.


La gente es libre, libre. Yo lo sé. Veo sus cuerpos, que visten y se mueven a su aire, como a héroes de sí mismos. Porque son como quieren, como saben. Porque son como sienten.


Hipersensible al mundo, aquí, entre montañas, intuyo con claridad y tristeza lo que para mí tiene de erróneo. Callo, y sorbo los silencios de la piedra.


jueves, 21 de junio de 2007

Olas


Las olas llegan, firman y se van.



(La imagen es un fragmento del cuadro Pescadora con su hijo, de Sorolla).

viernes, 15 de junio de 2007

Las islas pensativas II: Nuestro tiempo




Vinimos al mundo desde el interior de un océano, ahora inaccesible; pero conservamos aún en nuestras bocas su inalterable sabor a sal y a sangre.



Cada cual vive en su propia evolución la evolución del hombre, la evolución de la historia del hombre, su prehistoria, su edad media, su renacimiento…



Todo ocurre a la vez.



El presente es un compendio donde conviven mil épocas.



Leer un periódico en la montaña es como hacerlo desde la prehistoria.



Hay momentos que se suman a otros que ya ocurrieron y forman un mismo tiempo.



Lo que fue y lo que es buscan lo que será.



La Edad Media no ha sido aún vencida por el Renacimiento.



¡Desmayo del 68!



Soy un hombre de mi época que en lo más hondo mira al hombre prescindiendo de su época.



Soy un hombre de mi época que en lo más hondo vive como un hombre sin época.



A lo mejor yo vivo en otra época.


Cuando bebo agua, siento que es algo que vengo haciendo desde hace miles de años.



Cuando pienso en la muerte, es como si la recordara.



A veces, algo que he hecho miles de veces me resulta totalmente nuevo.



Ser un hombre de nuestro tiempo, ¿consiste en no tener tiempo para serlo?



Hay quien gasta la mayor parte de su tiempo en quejarse de que no tiene tiempo para nada.



Atesorar instantes.



Soy hombre de mi tiempo; del mío, exclusivamente.

miércoles, 13 de junio de 2007

Por plataneras



La guerra y las religiones
son pruebas de que en el mundo
gobiernan las sinrazones.



Me estoy haciendo mayor.
Lo noto porque no lucho
por una vida mejor.



Aunque esté serio
noto la risa
de mi esqueleto.



Me dan pena las estatuas,
solas en su pedestal,
marginadas por su hazaña.



Públicamente aclamados,
ignorados en secreto;
artistas de calendario;
poetas de medio metro.



Por las ramblas del viento
silba rauda la arena
camino del desierto.


(Fotografías y coplas: Sebastián Mondéjar).

lunes, 11 de junio de 2007

El regreso


Hola. Cómo pasa el tiempo. Hace casi dos meses que mi ordenador entró en coma y ni siquiera me dio opción de dejaros un aviso, como hubiera sido lo correcto. Lo siento. ¡Pero yo sigo vivo (creo)! Después de varios e infructuosos intentos de reparación, mi ordenador se encuentra ahora en fase de "prueba": le acaban de instalar un nuevo disco duro provisional para ver cómo reacciona; así que, sin más dilación (no dispongo de mucho tiempo últimamente), aprovecho su momentáneo despertar para reanudar este camino e inaugurar, bajo la etiqueta de Las islas pensativas, una nueva sección de aforismos que espero tenga, poco a poco, la oportunidad de ir incrementándose. ¡Hasta pronto (espero)!

Las islas pensativas I:
Cuántas veces...



Cuántas veces, con nuestros excesos, lo único que pretendemos es tapar nuestras carencias.

Cuántas veces el buen gusto no es más que un síntoma de intolerancia.

Cuántas veces se quejan de lo mediocre quienes están por debajo de la media.