miércoles, 4 de junio de 2008

Mi paso por la Feria del Libro de Madrid (1)


Cartel de Isidro Ferrer
MI PASO POR LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID
CRÓNICA Y LARGA ESTELA DE UN VIAJE FUGAZ
AL CORAZÓN DE LA ESPAÑA LITERARIA

I

Visto y no visto. Misión cumplida.

Si uno, como hombre, se siente ya pequeño e insignificante, cuando no invisible, en una ciudad como Murcia (no aspiro a nada más; yo no provoco el mundo: el mundo me provoca), imaginadme además como poeta y como músico en la Feria del Libro de Madrid...

En un mensaje reciente, citando oportunamente uno de mis un1versos, mi amigo Miguel Ángel García "Monda", guitarrista, me decía, : "Si a los libros se va como a los bosques, ir a la Feria del Libro de Madrid debe ser algo así como ir a la selva del Amazonas."

Hace casi treinta años, haciendo la mili, apunté: "En Madrid hay más de todo. Estamos repetidos. Todo está repetido (unas mil veces) en Madrid".

Pues bien: las cosas, raras veces son lo que parecen; y mucho menos lo que uno espera; debemos aguardarlas, e incluso desearlas, también como posibles pérdidas, como merma añadida que nos hará infinitamente más prósperos y felices, más livianos, también más insumisos. “Todo es menos”, dejó dicho Juan Ramón. Porque “menos es más”, less is more, según la máxima del minimalismo creada por el filósofo y crítico de arte Richard Wollheim y popularizada por el arquitecto Ludwig Mies van der Rohe.

Escribiendo sobre esto no pretendo alardear de lo que soy, porque no lo soy; ni siquiera modesto, ni siquiera prudente. Me limito a vivir (¡qué verbo tan bonito!). Y el sólo hecho de viajar de nuevo a Madrid para asistir a su Feria del Libro ha sido para mí una vivencia insólita y una aventura imprevisible de principio a fin.

Os cuento...



Tomé el Talgo Cartagena-Madrid, que llegó con algo más de diez minutos de retraso, a las 9:55 del pasado viernes día 30 en la Estación del Carmen. Durante el trayecto releí, arrebatado, Fiesta de disfraces, el fascinante último libro de Alexis Díaz-Pimienta, ganador, como sabéis, del I Premio Internacional de Poesía "Los Odres", e intenté también dormir un poco, pues la semana había sido francamente dura a causa de una extraña gripe que me tuvo zombi varios días. Pero estaba feliz y me sentía con fuerzas suficientes para afrontar la travesía.

Llegué a la Estación de Atocha alrededor de las 14:00 horas y llamé por teléfono a mi ángel de la guarda en Madrid, el guitarrista y violinista Juan Pablo Muñoz Zielinski, gracias a cuyas certeras indicaciones pude ir caminando hasta el hotel, que estaba verdaderamente cerca. De poco me sirvió mirar antes en un plano los escasos recorridos que habría de hacer, pero acerté en los tiempos y en las previsiones y me dió gusto comprobarlo, cansado como realmente iba. Eso me hizo más feliz todavía.

Me instalé en el hotel y llamé a Alexis. "¡Hola, poeta, me ha recogido un amigo del aeropuerto y estoy en su casa tomando unas cervezas! ¡A las tres nos vemos en la puerta del hotel!", me dijo. "Tantearé la zona mientras tanto para ver dónde podemos comer", le dije yo. Estaba realmente hambriento.

Bajé a la calle y vi que justo enfrente había una cafetería-restaurante que, con respecto al escalafón de nuestro hotel, no recibiría por parte de la Guía Michelín ni una punta de una de sus cuatro estrellas. Pero allí que me fui (precisamente por eso). Lo regentaba un venezolano y ninguno de sus trabajadores era español. Pedí una caña y me pusieron una caña y dos bacaladillas recién hechas. Lo agradecí con el alma y el estómago. Vi a unos clientes devorando un pollo al horno con patatas que tenía una pinta excelente y decidí que aquel era un buen lugar para comer.

Miré la carta: 8 € el menú.

(Continuará)




miércoles, 28 de mayo de 2008

Tercera reseña



Hola de nuevo, amigos. Aprovecho el logotipo que identifica a la editorial Calambur para simbolizar el conmovido estado de mi corazón tras recibir el espléndido comentario que, a título personal, me ha enviado por correo mi amigo Francisco Martínez Cuadrado y que ahora yo, después de pedirle su permiso explícito, hago público tremendamente estremecido, convirtiéndolo con orgullo en la tercera reseña que mi humilde heredad se ha granjeado. Confieso que no estoy acostumbrado a tantos elogios y parabienes por mi labor poética, y quiero dar las gracias a Francisco y a todos quienes hasta ahora me han manifestado en público o en privado sus generosas felicitaciones y han ocupado parte de su tiempo en celebrar o difundir este libro, del que cada día me siento más satisfecho. Con palabras como las que a continuación voy a transcribir, no podía ser de otra forma.

Pero antes, permitidme aportaros algunos datos que os acerquen un poco más a quien ha tenido la amabilidad y la deferencia de escribirlas.

Francisco Martínez Cuadrado nació en Murcia en 1954. Es Doctor en Filología Románica por la Universidad de Granada y Catedrático de Lengua y Literatura del Instituto "Fernando de Herrera" de Sevilla. Ha publicado varios trabajos de historia y crítica literaria sobre Mario Vargas Llosa, Camilo José Cela, literatura de emblemas y poetas contemporáneos. Es autor de diversos manuales de Lengua y Literatura, así como de la monografía El Brocense: semblanza de un humanista, y coordinador, en Sevilla, de una tertulia literaria de la que han salido nada menos que tres premios Adonais: José Antonio Gómez Coronado, Javier Vela y Carlos Vaquerizo.


* * *


Sebastián Mondéjar:
La herencia invisible. Calambur. Madrid, 2008.

COSAS QUE MÁS ME HAN GUSTADO

Por Francisco Martínez Cuadrado


LO QUE DICES

- Los poemas que celebran la existencia y defienden un ideal de vida sencilla: el mar, las calles nocturnas, la familia, la buena música, la naturaleza modesta de unas macetas...
- Toda la sección segunda, que además me ha evocado los veranos de La Torre.
- La defensa del Malecón y la denuncia de su expolio. (Cuando voy a Murcia suelo pasear por allí y no sé qué me entristece más, si descubrir algún nuevo solar donde hubo un huerto o la incuria e indiferencia de nuestros paisanos ante la destrucción de su paisaje secular).
- La presencia de la luz en tus poemas y los distintos matices y significados que adquiere y que da a tus versos.
- Las reflexiones sobre el tiempo, el sentido de la vida, el valor de la “herencia” que da título al poemario.
- Y las adelfas.

CÓMO LO DICES

- La cadencia maravillosa de tus heptasílabos y endecasílabos.
- El uso moderado de los recursos retóricos, lo que les da más valor.
- Y en este sentido, la presencia de no muchos pero sí muy eficaces símbolos: la llama, el manantial, las estrellas, la libélula y, el que más me ha gustado, las losas sueltas.
- La selección de las palabras, buscando la justeza y la sencillez más que el hueco ornamento.
- Y una y mil veces: la elegancia, la falta de estridencia, el curso sereno de la lengua y el pensamiento.

MIS POEMAS FAVORITOS

Libertad accidental
Asombro de vivir
Detención
Losas sueltas
Regreso
Libélula dorada
Exhalación
Flores silvestres
Impromptu desde mi balcón
Llama
Nuestra herencia
Salvedad

Y ALGUNOS VERSOS PARA TODA LA VIDA

Porque eres, vida, efímera;
y yo sigo el camino de mis sueños
(procurando sortear las losas sueltas).


Volver, vivir, amar, ¿qué más quiere la vida?


Memoria del olvido
en la pita que calla, en el sauce que sueña
y en el jazmín osado que sortea las sombras.


Si hay un dios para el mundo
ese dios es el mar.


Libélula dorada,
libélula dorada de la vida...
En mi jardín todo se queda quieto,
mirándose, mirándonos vivir.


Te confío mi sueño,
el hombre que no soy.


No somos herederos,
somos la herencia misma.


* * *

Muchísimas gracias, Paco, por lo que dices, por cómo lo dices, con todo mi corazón atravesado...




viernes, 23 de mayo de 2008

Segunda reseña



Estoy emocionado. Francisco Javier Díez de Revenga, Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Murcia, ha publicado hoy esta preciosa reseña sobre mi libro en el Diario La Opinión. Pinchad sobre el documento para leerla.

jueves, 22 de mayo de 2008

Primera reseña

Hola, amigos. Santiago Delgado firma la primera reseña a La herencia invisible: "un libro que sabe a naturaleza, pero con la almendra de lo humano en su interior". Podéis leerla íntegramente en http://blogs.murcia.es/santdo/2008/05/17/la-herencia-invisible/.

Aprovecho para deciros que el próximo día 30 estaré, junto a Alexis Díaz-Pimienta, ganador del I Premio de Poesía Los Odres, en la Feria del Libro de Madrid presentando nuestros respectivos libros (18:00 horas) y, posteriormente, firmando ejemplares en la caseta de Calambur Editorial (de 19:30 a 21:30). Así que, si os acercáis por allí, no dudéis en pasar a saludarnos.

martes, 29 de abril de 2008

Félix Amador Gálvez, mago de las palabras


“Respiré hondo y me recosté en el sillón, preguntándome con placer qué había
mejor en la vida que unas palabras bien colocadas unas detrás de las otras.”

León Matosas, protagonista de Las palabras mágicas


La verdad es que tenía ya ganas de hablaros de Félix Amador Gálvez, pero nunca sospeché que lo haría por primera vez en este blog. Félix y yo nos encontramos hace unos cuantos meses navegando por los vastos caminos aéreos de la blogosfera, aunque aún no nos conocemos personalmente. En realidad fue él quien me encontró a mí, sin duda guiado por los vientos de su instinto, su pródigo afán de búsqueda, su pasión y su curiosidad ilimitada por todo lo que acontece en los derroteros del jazz. Un buen día topó con mi blog Sopa de hielo y me dejó un escueto comentario en mi entrada Prisca Dávila, frescura criolla. Supe así que capitaneaba un interesante y ameno blog con un sonoro y sugestivo título: Jazz, ese ruido. A raíz de aquel encuentro comencé a conocerlo a través de sus precisos y sensatos escritos sobre jazz, cuajados siempre de entusiasmo y generosidad, y desde entonces hemos venido manteniendo puntualmente una comunicación franca y fluida que ha ido poco a poco creciendo y cimentándose con naturalidad y confianza. Enseguida supe que realizaba también una íntima e intensa actividad como escritor, reconocida con no pocos galardones literarios y palpable en su exitoso blog Diario de un feo recién divorciado, lo que dio pie a que iniciáramos igualmente un estimulante intercambio de nuestras respectivas producciones literarias.

De este modo ha llegado hasta mis manos la excelente obra que hoy quiero encarecidamente recomendar aquí; una novela que no debería faltar en las estanterías de todos aquellos lectores que se precien de serlo o que, lisa y llanamente, necesiten vivir, viajar y disfrutar a través de las palabras. Desde las propias páginas de Las palabras mágicas (Lulú.com, 2007) se nos insiste en esta idea. En el capítulo titulado “El gran torbellino del mundo”, por ejemplo, Félix Amador Gálvez nos desgrana de forma impecable su propia concepción sobre el oficio de leer por boca del protagonista, el escritor y librero León Matosas, hallándose éste en el difícil trance de someterse a una rueda de prensa como autor inesperadamente encumbrado a las turbias cimas de la fama: “Una historia es diferente según quien la lee. Cada lector vive la historia y la siente, cada uno a su manera, según sus recuerdos y su capacidad para imaginar, según su estado de ánimo y su hambre de palabras, según su edad y su experiencia lectora, porque nada ni nadie debería interferirse entre la palabra y el corazón, y menos aún un crítico, y cuando digo crítico no me refiero a una autoridad en Cervantes o a un estudioso de Calderón... [...]. El lector debe nacer cada vez que abre un libro. Mire. Podemos dividir a la gente en dos grupos: los que disfrutan los libros y los que hacen de ellos objeto de estudio... [...]. Para unos, la literatura es una forma de vida interior, un pasadizo a otras vidas; para otros es un modo de ganarse el pan, respetable como todos los oficios, pero abominable desde el punto de vista ético, porque desvirtúa el fin para el que fue creado el libro, que no es otro que la sorpresa, el gozo, el sentimiento, nunca el crudo análisis. [...]. Tan sólo digo que no debemos vivir de los libros, sino leer como si viviéramos y vivir la vida como una aventura, vivir como si estuviéramos leyendo, entrar en los libros buscando en ellos lo que fuera no existe y salir a la calle buscando las metáforas que explican la vida.”

Eso, esencialmente, es Las palabras mágicas: una sensacional y apasionante aventura literaria, una novela impecablemente escrita y una fábula repleta no sólo de metáforas, sino también de numerosas referencias literarias y cinematográficas que dicen mucho acerca y en beneficio de su autor, un escritor a todas luces virtuoso y verdadero, un mago de las palabras. No en vano, al final del libro, en el apartado de “Notas y agradecimientos”, Félix nos confiesa “haber dedicado más tiempo de mi vida a leer que a cualquier otra actividad” y haber querido hacer “una novela como una canción, que hablara de amor y tuviera una letra pegadiza, una novela cuya banda sonora se pudiese oír en la soledad del ejercicio lector...”.

La sinopsis de esta novela, cuya acción transcurre en Madrid y en Huelva, aparece escuetamente resumida en su contraportada: "Una actriz española aupada al estrellato de Hollywood, un libro y un joven escritor con un don mágico: todo lo que escribe se hace realidad".

Félix Amador Gálvez nació en Moguer en 1965 y se define a sí mismo como “pintor, lector compulsivo y escritor por contagio”. Las palabras mágicas es su ópera prima de larga duración, aunque también ha dado a la luz numerosos cuentos y narraciones breves de índole muy diversa, e incluso algún que otro poema que salvó in extremis de la papelera. Recientemente ha publicado, también en Lulú.com, Diario de un feo recién divorciado, esto es, la transcripción de las entradas editadas en 2007 en su blog bajo el mismo nombre; un blog que sigue creciendo día tras día y que ha sido ya visitado por miles de personas de todos los continentes.

Evidentemente, yo no soy en absoluto un crítico, ni pretendo serlo. Tanto en asuntos literarios como musicales procuro siempre hablar tan sólo de lo que me gusta o de aquello que verdaderamente me alimenta. Y hacía tiempo que no leía de un tirón una historia tan cabal como Las palabras mágicas, en donde se dan cita la novela clásica y la novela negra, la novela de enredo y la novela de aventuras, el suspense y la magia, el humor y el romanticismo, hasta desembocar en un final vertiginoso y tremendamente inverosímil que ya quisieran para sí las películas de James Bond, pongo por caso. Sin olvidar que, en el fondo, y de nuevo cito textualmente una de las frases que figuran en la contraportada, se trata de “una ácida visión de la literatura en la era de los medios de comunicación, donde sobrevive la poesía por encima del dinero”.

Esperemos que un buen día un editor sensible y lúcido descubra que en Moguer, Huelva, cuna de uno de los más grandes poetas de la literatura universal, vive un escritor de raza que ama y respeta las palabras y sabe extraer de ellas, sin trucos ni alharacas, toda la magia y la frescura que comportan.



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Anexo: otras citas dispersas de Las palabras mágicas


“Quería escribir mi historia de amor, por entonces inexistente, y quería hacerlo con la pasión de los clásicos y el descaro de los héroes.”

“Los fantásticos hechos que aquí se van a relatar trascienden esa frontera que separa el sueño y la consciencia, esa delgada línea donde se modelan las ilusiones, convirtiéndome a mí, su involuntario protagonista, en una bestia absurda, en un monstruo hijo de la imaginación de algún loco escritor gótico.”

“La Plaza de la Lealtad, con su habitual y apresurada tranquilidad y ese mudo cosmopolitismo de quien ha visto pasar los siglos sin inmutarse, arremolinaba serenamente los aires procedentes del Paseo del Prado.”

“Los editores tienen poder, es evidente, porque ellos levantan el pulgar que decide quién publica y quién no. Sólo ellos saben los libros que nos estamos perdiendo, pero el poder, el poder real, es un regalo que Dios puso en nuestra mente, es la facultad de vivir como propias las historias ajenas.”

“Comencé a escribir sin pensar ni aparentar, de la única manera que sé, esto es, narrando.”

“Tomé una hoja y me rasqué la frente. Era una especie de contraseña para empezar a escribir, como pulsar el interruptor de mi musa personal. Las ideas comenzaron a surgir.”

“La belleza sí existe, la poesía sí se materializa, los sueños se cumplen.”

“Tomé la taza de chocolate con ambas manos, dejando que el calor recorriese mi cuerpo como una medicina antigua.”

“Como bocadillos y apenas salgo de casa más que para comprar el pan de vez en cuando, soy un pobre anacoreta que se alimenta de libros, un aventurero imaginario al que todas las vicisitudes de los últimos días o semanas están sobrepasando.”


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HOTEL VÍA LÁCTEA. La revista 'El coloquio de los perros' dedica un gran monográfico a José Óscar López (Murcia, 1973-2024).

Portada del monográfico realizada por ÁNGEL MATEO CHARRIS. El pasado día 11, auspiciado por la Feria del Libro y el Aula de Poesía de la Uni...